Cuatro años después del sismo que sacudió la costa central de Perú, el Ejército inició hoy una nueva etapa en la reconstrucción de Pisco, que aun no ha vuelto a la normalidad pese a que en su día se prometieron inversiones millonarias.

El desplazamiento del personal y la maquinaria militar para la labor de reconstrucción de Pisco y la vecina ciudad de Chincha comenzó hoy bajo la dirección del general Jorge Bustamante.

El Gobierno ha dispuesto que las labores se realicen de manera ininterrumpida de lunes a sábado, para retirar unos 283.000 metros cúbicos de escombros.

La nueva etapa de reconstrucción, que concluirá a fines del 2013, según fuentes oficiales, no incluye a otras poblaciones de la costa norte de la región de Ica, a la que pertenece Pisco, de la zona sur de Lima y algunas provincias de la sierra, que fueron también afectadas por el terremoto del 15 de agosto de 2007 pero siguen sin contar con las reparaciones necesarias para una vida digna.

Según el Censo de Áreas Afectadas por el sismo de 7,9 grados efectuado en agosto de 2007 por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el terremoto no solo causó la muerte de 595 personas, sino que destruyó o inhabilitó 85.796 viviendas.

Frente a esta situación, el gobierno de Alan García (2006-2011) otorgó un bono de 6.000 soles (2.142 dólares) para apoyar a los damnificados en la reconstrucción de sus casas.

Sin embargo, esta medida solo llegó a una tercera parte de los damnificados y "no estuvo organizada en torno a un proceso de reconstrucción, con asistencia técnica y asesoría legal, fue una medida paternalista", dijo a Efe el sociólogo Mario Zolezzi.

De esa manera, lo poco que se reconstruyó se hizo sin control técnico, lo que ha llevado a muchos a cuestionar la seguridad de las viviendas y su capacidad de resistir futuros sismos.

Asimismo, días después del sismo, se creó el Fondo de Reconstrucción del Sur (FORSUR), un organismo encargado de administrar los recursos obtenidos para la reconstrucción de la infraestructura pública de la zona.

Los escasos avances, a pesar de los 3.000 millones de soles (1.071 millones de dólares al cambio actual) asignados, terminaron demostrando la ineficacia de ese ente burocrático, que fue desactivado el 12 de agosto pasado por el nuevo presidente peruano, Ollanta Humala, quien anunció que se investigarán las denuncias de corrupción.

Para Zolezzi, "aparentemente había las mejores condiciones" para la reconstrucción, ya que el sismo sucedió en "un escenario ideal".

"Se trataba de un terremoto en la costa, en una zona muy cerca de Lima, con un crecimiento económico importante y en la que, además, se contaba con una cantidad de personas organizadas, de profesionales", comentó.

Consideró, sin embargo, "uno de los elementos centrales" en el fracaso del proceso fue que el gobierno de García planteó la solución al problema de una manera "desacertada desde el inicio".

El sociólogo Gustavo Riofrío afirmó a Efe que "todo lo relacionado a la emergencia funcionó. La transición a la reconstrucción fue lo que falló", porque se manejó el concepto de reposición de infraestructuras, pero no los planes de desarrollo regionales, ni la participación de las autoridades locales.

En un informe, la asociación civil Comisión de Derechos Humanos de Ica también afirmó que el aumento del desempleo se produjo ante "la total ausencia de iniciativas o programas para la reactivación económica", un punto en el que también coincide Riofrío, para quien "no ha habido ningún esfuerzo, ni siquiera se pensó en reconstruir los tejidos económicos locales".

"El Estado no entendió que lo que había que reconstruir era posibilidades de desarrollo y tenía una oportunidad dorada para hacerlo", concluye Riofrío sobre el fracaso de una reconstrucción que pudo ser ideal y que ahora ha iniciado una nueva etapa.