Una esperada mesa de diálogo entre el gobierno y los líderes del movimiento estudiantil se inaugurará el jueves en medio de las desconfianzas de los alumnos sobre la voluntad del Ejecutivo de concretar avances encaminados a resolver la prolongada crisis educacional chilena.

"Se nos dice que se quiere avanzar, que se está de acuerdo con las demandas de este movimiento y, sin embargo, se nos señala que nosotros no podemos tener incidencia en la Ley de Presupuesto, donde realmente se va a ver si hay voluntad de fortalecer la educación pública o no", declaró el miércoles Camila Vallejo, vocera de los líderes de la Confederación de Estudiantes de Chile, Confech.

El malestar de los estudiantes obedece a que el ministro de Educación, Felipe Bulnes, insistió en que deben retornar a clases y que no conocerán anticipadamente la partida para educación de la ley del presupuesto 2012, hasta que sea divulgada a toda la ciudadanía.

"Hoy día (el gobierno) nos condiciona ese diálogo con la exigencia de cerrar el semestre e iniciar el segundo semestre", afirmó Vallejo, presidenta de los estudiantes de la Universidad de Chile, la mayor del país.

Reiteró que los universitarios seguirán movilizados y que la Confech mantiene el llamado de no volver a clases hasta que se registren avances concretos en la mesa de negociaciones.

Los jóvenes esperaban la respuesta de Bulnes a una declaración del martes de la Confech en la que condicionaron el diálogo a conocer anticipadamente el presupuesto educacional para el próximo año, a que se incorporará a un sector marginado de los secundarios a las conversaciones y a que no volverían por ahora a clases.

Bulnes respondió leyendo un comunicado en el palacio presidencial y no aceptó preguntas.

Los estudiantes secundarios y los universitarios de los 25 planteles estatales presionan por reformas estructurales a la educación chilena, pero cuando el gobierno de centroderecha del presidente Sebastián Piñera accede a algunas demandas, en forma total o parcial, los dirigentes añaden otras.

Simultáneamente con la instalación de la mesa, se desarrollará una nueva marcha callejera en Santiago y ciudades del interior, la número 36 según las estadísticas oficiales.

Bulnes dijo que uno de los temas que abordará primero es que para cambiar los plazos de cierre del año escolar y del semestre académico, "es fundamental que los estudiantes vuelvan a clases".

Según los plazos impuestos por las autoridades, los universitarios que no cierren el semestre académico antes del 7 de octubre perderán sus becas y otros los onerosos préstamos de la banca privada, y los secundarios repetirán por inasistencia.

Bulnes también precisó que los dirigentes conocerán el monto presupuestado para la educación del 2012 después que la ley ingrese al congreso, y "esté disponible para todos los chilenos".

El movimiento estudiantil, que incluye a secundarios y universitarios, inició hace cinco meses las protestas en demanda de una educación pública gratuita y de calidad, el fin del lucro en las entidades privadas que reciben aportes estatales y el fin de la administración municipal de los colegios.

Las exigencias tienen el respaldo de un 89% de la ciudadanía, según una encuesta difundida el martes que también mostró una baja inédita en la popularidad de Piñera, que cayó a 22% a causa de la crisis estudiantil.