Los legisladores griegos aprobaron el martes un polémico proyecto de ley que crea un nuevo impuesto a los bienes raíces para recaudar más fondos, convencer a los inspectores internacionales de la seriedad de sus compromisos de austeridad y evitar la bancarrota a mediados de octubre de no recibir el sexto tramo del crédito de contingencia.

La mayoría de los diputados en el parlamento de 300 bancas votó a favor de la ley el martes por la noche.

El nuevo impuesto fue anunciado a principios de mes, después que los inspectores internacional que vigilan la contabilidad del gobierno socialista heleno suspendieran su gestión al ser evidente que Grecia incumpliría los objetivos de austeridad acordados y los retrasos en su adopción. Los inspectores son esperados esta semana en Atenas.

Los griegos están indignados por la nueva carga inmobiliaria, que será cobrada en el recibo de la luz para facilitar al gobierno su recolección. Los que se nieguen a pagar verán cortado el suministro eléctrico.