Decenas de miles de maestros franceses salieron el martes a las calles en una huelga nacional para protestar por la reducción de costos en la educación dispuesta por el gobierno del presidente Nicolas Sarkozy.

Mientras los alumnos atiborraban un número creciente de clases por la ausencia de los docentes, Sarkozy insistió en que su mayor responsabilidad es hacia los trabajadores y empleadores del sector privado que enfrentan la competencia internacional en momentos de trastornos económicos y no los empleados del estado.

Las huelgas y protestas — y la réplica de Sarkozy — tienen lugar en momentos en que Francia se prepara para las elecciones presidenciales y legislativas el año próximo. Los sindicatos desean intensificar la presión sobre los conservadores de Sarkozy, que han eliminado empleos del sector público como medio para reducir el abultado déficit nacional.

Por primera vez, los maestros de las escuelas privadas se sumaron a la protesta de sus colegas del sector público indignados por la reducción de empleos. Decenas de miles de cargos han sido eliminados desde el 2007 y se prevén otros 14.000 para el 2012.

"Sé muy bien que hay protestas hoy. Es normal en una democracia", afirmó Sarkozy durante una visita a una refinería de biocombustibles en Venette, al norte de París. "Pero los empleos amenazados no están en el sector público: son empleos en la industria, en los negocios, expuestos a la competencia".

Los maestros responden que ese ahorro comprometerá a la larga la capacidad de Francia para competir con una fuerza laboral capacitada y que las escuelas ya enfrentan dificultades debido a los cortes.

Veintenas de protestas se llevaban a cabo el martes en toda Francia. El principal sindicato de maestros calculó que más de 165.000 personas participaron en más de cien marchas.