Moamar Gadafi anduvo rodeado durante décadas de guardaespaldas femeninas, aunque era un signo de su excentricidad más que su compromiso con la igualdad de as mujeres en una sociedad conservadora islámica.

Ahora, las fuerzas revolucionarias que sacaron del poder al dictador el mes pasado ofrecen entrenamiento militar a las mujeres. El domingo, en un cuartel de la ciudad oriental de Bengasi, decenas de mujeres con ametralladoras pesadas al hombro escucharon atentamente a sus instructores. Son la última promoción de reclutas con las que el nuevo gobierno piensa formar un ejército nacional.

Las mujeres estuvieron al frente de las protestas que iniciaron en febrero el levantamiento contra Gadafi, exigiendo democracia para el país y justicia para los seres queridos que murieron en la lucha. Muchas mujeres esperan ahora que la revolución equipare plenamente sus derechos.

"Deberíamos ser iguales y luchamos por el mismo objetivo, así que "¿por qué deberían los hombres llevar el peso de esta lucha mientras nosotras permanecemos sentadas y de espectadoras ?", se preguntó Amal al-Obeidi, de 35 años, que enseña gerencia de negocios en una escuela superior en Bengasi.

"Lo menos que podemos hacer es aprender a protegernos para que los hombres puedan concentrarse en combatir a Gadafi en el frente sabiendo que les cubrimos la retaguardia", agregó al-Obeidi, cubierta con un pañuelo y llena de entusiasmo.

Indicó que el islam no prohibe a las mujeres combatir junto a los hombres.

"Los hombres han muerto en el frente porque tuvieron que luchar sin armas y sacrificaron sus vidas para protegernos ... mientras estábamos en nuestras casas sin hacer nada para ayudarles, como si fuéramos un valioso mueble antiguo", dijo mientras intentaba manejar una ametralladora pesada en el centro. "Los mercenarios de Gadafi podrían volver en cualquier momento por lo que quiero estar preparada para defenderme y defender mi casa si me veo obligada a ello".

Por lo menos 200 mujeres se han graduado del programa desde su inicio en el Centro Militar Técnico de Bengasi a fines de marzo, aunque por ahora las autoridades no piensan despacharlas al frente de combate.