La rebaja de la calificación de la deuda de los Estados Unidos fue una "exageración" que más bien "catapultó" la nueva crisis financiera porque generó incertidumbre, señaló hoy el presidente de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), Óscar Rivera.

Las firmas internacionales de riesgo permitieron muchas cosas, aunque podían evitarlas, pero luego quisieron mostrarse exigentes y de ahí surgió la rebaja de la calificación de EE.UU., cuestionó el banquero peruano en una entrevista con Efe en San Salvador, donde asistió a un foro sobre el lavado de dinero.

"Ahora han venido nuevamente las entidades de riesgo, que antes, si podríamos decir, se les pasaron las tortugas bajo la puerta", pero después "yo creo que la forma de mostrar una mayor exigencia fue ésta: la baja a Estados Unidos, y yo creo que fue una exageración y ha catapultado mayormente la crisis, por la duda, por la incertidumbre" que generó en los mercados, expresó Rivera.

La agencia calificadora Standard & Poor's degradó el 5 de agosto pasado la máxima nota de la deuda soberana de los Estados Unidos desde AAA hasta AA+.

Casi dos meses después, la Comisión de Valores de EE.UU. investiga a Standard & Poor's por la nota que dio en 2007 al fondo Delphinus y su cartera de inversiones en hipotecas de alto riesgo, según anunció hoy la dueña de esa firma calificadora, McGraw-Hill.

El presidente de la Felaban comentó que "no hay que meter mucho la política en esto, pero una parte de esta debacle americana es también porque se ha mezclado lo técnico, que es lo económico, y ha tenido una preponderancia lo político en el comportamiento del Parlamento americano".

Muchos legisladores estadounidenses, en su enfrentamiento con el presidente Barack Obama, "han visto no tanto el interés del país, sino más el interés político de cada uno, y eso ha traído también problemas en el desarrollo de esta crisis", puntualizó.

Rivera aseguró que los bancos latinoamericanos tienen suficiente solidez para encarar la crisis que se avecina por los problemas financieros de Estados Unidos y los países europeos.

"Estamos ahora muy bien parados por segunda vez, digo por segunda porque no hemos acabado todavía de salir de la primera" crisis, subrayó el banquero.

"La banca, a Dios gracias, en toda Latinoamérica está totalmente sólida", con suficiente liquidez, y ha aplicado medidas de precaución de las superintendencias y bancos centrales, como "tener reservas cíclicas y contracíclicas", apuntó.

Rivera explicó que, además, esa solidez proviene en parte del cumplimiento anticipado de normas de capitalización establecidas a 2019 por el régimen de regulaciones bancarias internacionales conocido como Basilea II.

Señaló que, aunque todavía no se manifiesta a plenitud, la nueva crisis financiera tiene el factor adicional de que no solo proviene de EE.UU., sino también de países de la Unión Europea (UE).

"No digo que estemos cien por ciento en ella, pero estamos entrando, ahora con un agravante más, que es que entra la zona europea, con otro problema diferente al problema americano, que es un poco la paralización del consumo interno en el país", expuso.

"Entonces, la máquina no está marchando al ritmo que debe" y hay que recordar "que, cuando esas potencias mundiales se resfrían, acá tenemos que estornudar", subrayó.

Por ello, añadió Rivera, "hay preocupación no solamente en Centroamérica sino a nivel de la fortaleza que hay en todo el hemisferio sur en el aspecto financiero".

Sin embargo, el presidente de los banqueros latinoamericanos insistió en que, ahora que "se vuelve a producir otra crisis vinculada con el hemisferio norte", Latinoamérica "está yendo adelante y está sólida".

"Pero, por supuesto, no nos vamos a quitar el coletazo (...), no podríamos decir que no" resultará afectada la banca latinoamericana, admitió Rivera.