El mal clima demoró el atrevido trabajo de los ingenieros que descenderán a rapel por el Monumento a Washington para una inspección visual, pero los turistas que se aventuraron a visitar el martes el obelisco estuvieron ante un espectáculo raro.

Durante varias horas, el ingeniero Dave Megerle estuvo encaramado en la punta del monumento de 169 metros de altura (555 pies), colocando un sistema de cuerdas y otros utensilios que permitirán que un equipo recorra a rapel el exterior del monumento buscando grietas u otro daño causado por el sismo del mes pasado. Para llegar allí, Megerle subió por una escotilla que no había sido abierta en 11 años.

La preparación tomó más tiempo de lo esperado, y hacia el final de la tarde, relámpagos en el área obligaron a la compañía privada de ingeniería contratada por el Servicio de Parques Nacionales a dar por terminado el trabajo del día.

El monumento sufrió varias grietas por el sismo de magnitud 5,8 que sacudió la capital del país en agosto, y el sitio ha estado cerrado a los visitantes desde entonces. La compañía de ingeniería Wiss, Janey, Elstner Associates Inc., con sede en Northbrook, Illinois, ha pasado el último mes inspeccionado el interior del obelisco, donde cayeron trozos de piedra y otros escombros durante el movimiento telúrico.

Si lo permite el clima, el equipo de WJE comenzará a bajar lentamente con cuerdas el miércoles por la mañana para mirar el daño en el exterior del monumento.

El martes por la mañana, Megerle emergió de la escotilla ubicada a unos metros de la punta del monumento y trabajó durante aproximadamente tres horas, luego regresó después de un descanso y se le unió brevemente otro miembro del equipo, Erik Sohn.

Laura Padier, de 43 años y residente de Rockport, Texas, había escuchado reportes noticiosos sobre la operación de rapel, pero de cualquier forma se sorprendió al mirar a Megerle.

"Me dije: '¡Caramba, realmente hay un tipo allá arriba en la punta'''!, comentó Padier. "Uno no espera eso", agregó.

El sismo no comprometió la integridad estructural del monumento, pero videos de vigilancia tomados el día del sismo y difundidos el lunes por el servicio de parques nacionales muestran que se sacudió violentamente. La luz pasa por algunas de las grietas, la más grande de las cuales tiene 1,2 metros (4 pies) de largo y poco más de dos centímetros (una pulgada) de ancho.

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La fotógrafa de la AP Jacquelyn Martin contribuyó a este despacho.