El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, restó hoy importancia a la salida de cinco ministros del Gobierno por denuncias de corrupción y aseguró que éstas no han afectado al funcionamiento de la Administración del país latinoamericano.

"La salida de ministros del Gobierno no ha sido ni siquiera una crisis. Hay que tener cuidado al emplear esa palabra y, en todo caso, de los diferentes tipos de crisis ésta sería la más pequeña", dijo hoy Temer en una conferencia en la Asociación de las Américas de Nueva York, donde se reunió con inversores estadounidenses.

Allí afirmó que los cambios en la dirección de cinco ministerios de su país por supuestos abusos con dinero público "no han generado una reducción en la actividad de la Administración ni ha reducido el poder del Estado".

Desde que en enero pasado la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, asumió el poder, un total de cinco ministros han dimitido por sospechas de corrupción, el último de ellos este mismo mes, cuando renunció el titular del Ministerio de Turismo, Pedro Novais.

Temer, miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, -uno de los pilares de la coalición del Gobierno-, hizo hincapié en la estabilidad política de su país para atraer inversión extranjera, y puso como ejemplo el interés de las empresas de China, un gigante "que está dispuesto a invertir muchos millones en Brasil".

En ese sentido, aseguró que ahora es el momento en el que los inversores extranjeros pueden depositar sus fondos "de forma segura" en Brasil, por lo que afirmó que el suyo "no es el país del futuro, sino del presente".

Consideró que Brasil está preparado para afrontar una eventual crisis económica internacional, ya que posee unos 350.000 millones de dólares en reservas, por lo que afirmó que una nueva recesión mundial "no sería fatal" para la economía brasileña.

Temer aseguró que la mejor receta para que su país eluda las consecuencias de una supuesta nueva crisis es que los ciudadanos brasileños continúen consumiendo para estimular la producción y la creación de empleo, lo que a su juicio ayudará a sacar de la pobreza extrema a cerca de 17 millones de brasileños.

El vicepresidente brasileño también ensalzó los beneficios de que el Gobierno se asocie con empresas privadas, mientras que afirmó que, si bien no hay "un plan específico" para una reforma tributaria, su Administración ha tomado "movimientos graduales para reducir el peso impositivo".