Un Congreso profundamente dividido y con muy poca estimación pública puso fin a una ardua pelea sobre la ayuda en casos de desastre, aunque para ello abandonó abruptamente los esfuerzos por reponer inmediatamente las cuentas federales casi vacías para ese rubro.

En cambio, mientras el gobierno asegura a los legisladores que la infusión inmediata de 1.000 millones de dólares en fondos para desastres no era necesaria para evitar la paralización de la administración esta semana, los líderes del Senado se apresuraron a descartar el dinero de una medida demócrata pendiente y aprobar en cambio una legislación básica para impedir el cierre a fin de semana.

Esa medida, aprobada por el Senado 79-12, mantendrá al gobierno en funcionamiento hasta mediados de noviembre.

Parece probable que la Cámara de Representantes apruebe la medida la semana próxima cuando regrese de un receso del fin de semana. Mientras tanto, podría aprobarse una medida necesaria para evitar el cierre del gobierno a la medianoche del viernes. La medida suministraría 2.700 millones de dólares en fondos para casos de desastre que aseguraría la continuación de la ayuda federal a las víctimas del huracán Irene y otros desastres recientes.

La solución de último momento sobrevino después que los republicanos contuvieron los esfuerzos de los demócratas en el Senado para un paquete de ayuda en casos de desastre por 6.900 millones de dólares. Los republicanos en la cámara baja en cambio insistieron en una medida de 3.700 millones, con 1.000 millones del dinero más urgente "pagado" con cortes a los programas de energía limpia importantes para los demócratas.

Después de promover durante semanas una suma mayor para desastres, los demócratas en el Senado libraron en cambio su última batalla para que no se recortaran los programas sobre energía. Pero el recorte afectó los 1.000 millones de dólares en alivio para desastres apoyados por los dos partidos.