El consejo militar que gobierna Egipto decretó el martes que las primeras elecciones parlamentarias desde el derrocamiento de Hosni Mubarak comenzarán el 28 de noviembre, poniendo fin a meses de conjeturas sobre el calendario de estas votaciones clave.

Las elecciones al parlamento bicameral se realizarán durante varios meses. Las de la Asamblea Popular comenzarán el 28 de noviembre, en tanto las del Consejo Shura, que tiene menos poderes, iniciarán el 29 de enero.

El anuncio por parte del consejo militar, que sucedió a Mubarak en febrero, apareció en un comunicado difundido por la agencia noticiosa y la televisión estatales.

Las últimas elecciones parlamentarias bajo el régimen de Mubarak se realizaron en noviembre y diciembre del año pasado, cuando el partido oficialista — ahora disuelto — ganó casi todas las bancas en la Asamblea Popular.

La opinión generalizada fue que se trató de los comicios más fraudulentos en los 29 años de gobierno de Mubarak. La impresión de fraude generalizado fue una de las causas de la insurrección popular de 18 días que lo obligó a renunciar el 11 de febrero.

Los egipcios acudieron a las urnas en marzo para un referéndum nacional sobre reforma constitucional. Hubo una participación satisfactoria, de más de 40%, así como una ausencia de casos graves de fraude, lo que llevó a muchos a declarar las elecciones como las más limpias en la memoria viva de Egipto.

El esperado anuncio del martes se produjo en momentos de tensión entre la junta militar y un movimiento a favor de reformas por la forma en que los generales manejan la transición hacia la democracia.

Los gobernantes militares, a su vez, han acusado a algunos de los grupos de jóvenes detrás del alzamiento popular — del 25 de enero al 11 de febrero — de haber recibido en el extranjero entrenamiento y fondos no autorizados.

Los manifestantes y los políticos de un amplio espectro dicen que el ejército no ha actuado con decisión ni con rapidez suficiente para desmantelar el legado de Mubarak y hacer que figuras del antiguo régimen rindan cuentas por sus actos de corrupción y otros delitos.

También sostienen que los generales han gobernado casi en secreto total y sin hacer suficientes consultas sobre asuntos importantes.