Una mujer saudí fue sentenciada el martes a 10 latigazos por desafiar una prohibición del reino contra las conductoras, la primera vez que se dicta un castigo por infringir la regulación que ha existido siempre en la ultraconservadora nación musulmana.

Por lo general, la Policía sólo detiene a las conductoras, les hace preguntas y las deja ir después que ellas firman una promesa de no volver a conducir. Sin embargo, decenas de mujeres han seguido tomando el volante desde junio, como parte de una campaña para romper el tabú.

Lo que más enfureció a los activistas el martes es que la sentencia se dictó apenas dos días después de que el rey Abdalá prometió proteger los derechos de las mujeres y decretó que ellas podrán votar en las elecciones municipales de 2015.

El rey también se comprometió a nombrar mujeres en un cuerpo asesor compuesto en la actualidad totalmente por hombres, conocido como el Consejo de la Shura.

Las señales mixtas enviadas por las autoridades ponen de relieve los desafíos que tiene Abdalá por delante. El rey tiene fama de reformista, pero ha buscado que los cambios se hagan tersamente, sin enemistarse con el poderoso clero y un sector conservador de la población.

Abdalá dijo que contaba con el respaldo del consejo clerical oficial, pero los activistas interpretaron la sentencia del martes como una especie de represalia de parte del sector religioso saudí de línea dura, que controla los tribunales y supervisa a la policía religiosa.

La conductora, Shaima Jastaina, de unos 30 años, fue hallada culpable de conducir sin permiso, dijo el activista Samar Badawi.

La pena suele aplicarse dentro de las cuatro semanas siguientes. No fue posible establecer contacto con Jastaina, pero Badawi, que mantiene relación con la familia Jastaina, dijo que ella apeló el veredicto.