Theyab Awana murió el domingo en un accidente automovilístico en Emiratos Arabes Unidos. Era un talentoso volante derecho de 21 años, pero si no fuera por YouTube es probable que nunca hubiéramos oído de él en su breve carrera.

En julio, el joven emiratí generó más de un millón de visitas al sitio de videos cuando convirtió un penal de taco en un amistoso de su selección contra Líbano. Al ser el sexto gol de una paliza 6-2, muchos vimos la atrevida definición como una falta de respeto.

Tras el desenlace trágico en las peligrosas rutas de los Emiratos, ya no importa discutir si Awana era un tipo "sin códigos". Al menos llegamos a saber de él, lo que no pasa con la enorme mayoría de sus compatriotas futbolistas. El diario emiratí The National argumenta el martes que, gracias a ese penal, Awana puede ser el "futbolista más famoso de la historia de los EAU".

Es cierto, el fútbol de los Emiratos no se ha ganado mucha atención a pulso propio. Sin embargo, a fuerza de petrodólares — y pese a la reciente crisis financiera e inmobiliaria que afectó sobre todo a Dubai_, se va haciendo un lugar en el mapa del fútbol global, aunque sea por curiosidad.

Con la llegada de Diego Maradona al banco del Al Wasl, uno de los doce equipos de la liga, algunos fanáticos latinoamericanos habrán fijado su atención en los Emiratos Arabes Unidos. Otros se habrán preguntado dónde quedan.

Por si esto último es cierto: los Emiratos son una nación compuesta de siete estados, con Abu Dhabi como capital, Dubai como polo del lujo y sede del edificio más alto del mundo, y una gran riqueza basada en el petróleo y la industria financiera. Ocupan un rincón de la Península Arábiga, entre su enorme vecino Arabia Saudí, Omán y el Golfo Pérsico, que los separa de Irán y del cercano Qatar, sede del Mundial 2022.

En los últimos años, el fútbol emiratí aparece de vez en cuando en las noticias gracias a la contratación de jugadores o técnicos cada vez más conocidos. Aunque Qatar y Arabia Saudí también los han atraído, los EAU parecen llevarse la mayoría de los extranjeros de renombre, incluidos varios latinoamericanos.

El Al Ahli dio uno de los mayores golpes de efecto al llevarse al zaguero Fabio Cannavaro en 2010, aunque el italiano jugó poco, perseguido por las lesiones. Tras su retiro este año, el club contrató al seleccionado chileno Luis Jiménez y al brasileño Grafite, que fue campeón y goleador en el Wolfsburgo alemán.

Otros que pasaron por la liga emiratí fueron el paraguayo Roberto "Toro" Acuña, el argentino José Sand y el armador chileno Jorge "El Mago" Valdivia. Los tres militaron en Al Ain, que acaba de convencer al ghanés Asamoah Gyan — aquél del penal fallido contra Uruguay en Sudáfrica 2010 — de dejar el Sunderland inglés.

Además:

— El delantero franco-argentino ex Juventus David Trezeguet, campeón del mundo en 1998, se sumó este año al Bani Yas, el club del fallecido Awana.

— El uruguayo Juan Manuel Olivera, subcampeón de la última Copa Libertadores con Peñarol, está bajo las órdenes de Maradona en Al Wasl, junto al argentino Mariano Donda y al chileno Edson Puch.

— El ex arquero de Italia Walter Zenga dirige al Al Nasr.

— Alejandro Sabella acordó dirigir al campeón reinante Al Jazira, pero desistió al ser designado seleccionador de Argentina.

Los brasileños son sin duda los "importados" más populares: seis clubes tienen un total de 12 jugadores de ese origen, aunque Grafite probablemente sea el único al que usted habrá escuchado nombrar.

Pero los emiratíes no se quedan sólo en las estrellas ni en el corto plazo. Al Wasl acaba de contratar al director técnico de la cantera del Barcelona, Albert Benaiges, para que comande su estructura formativa.

Benaiges, que nació en México, ayudó a formar entre otros a Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Lionel Messi y prometió llevar a Dubai "la filosofía de la Masia (la cantera del Barsa) y la manera de trabajar de aquí".

Además, la liga no se sobrecarga de extranjeros, aunque tenga el poder económico para hacerlo: tiene un límite de cuatro por plantel y uno de esos cupos debe ser para un asiático.

Una de las dudas recurrentes sobre el fútbol árabe, sobre todo antes del Mundial 2022, es la temperatura en que se juegan los partidos. Para los foráneos, aun jugando de noche, adaptarse a más de 35 grados centígrados y una humedad alta es difícil.

"Fue quizás el partido más difícil que jugué en mi vida, por el clima", escribió hace unos días en su sitio web el capitán de Australia Lucas Neill, tras su segundo partido con Al Jazira. "Haber perdido tres kilogramos lo resume todo y ahora estoy totalmente agotado".

En sus dos partidos por la Copa Etisalat (considerada menos importante que la Pro League), Maradona lleva una derrota 4-3 con Al Jazira y un triunfo 3-0 ante Emirates, con cuatro goles de Donda, a quien trajo de Godoy Cruz. También tuvo declaraciones polémicas — acusó a Sergio Batista de aceptar sobornos en la selección argentina — y un mini escándalo, cuando pateó la mano de un simpatizante molesto en otro incidente hecho para YouTube.

El Diego — que encara su tercer partido oficial el viernes ante Al Wahda — le está dando a Al Wasl el paquete completo de fútbol y polémica al que nos tiene acostumbrados. Quizás sea justo lo que el fútbol emiratí necesita para dejar de ser nada más que una curiosidad.

___

Diego Graglia es editor de deportes de The Associated Press y está en Twitter como @TheDailyDG.