Los universitarios decidirán el martes si aceptan o rechazan la última propuesta del gobierno para sentarse a dialogar sobre mejoras en la educación, pero sin abandonar las protestas que iniciaron hace cinco meses.

Los jóvenes exigen una educación pública igualitaria, gratuita y de calidad, el fin del lucro en las entidades privadas que reciben aportes estatales y el retorno al Estado de las escuelas administradas por las municipalidades.

El reclamo de los estudiantes cuenta con un apoyo ciudadano que supera el 75%, lo que ha derribado la popularidad del presidente Sebastián Piñera a un inédito 22%, según un sondeo divulgado el martes.

Camila Vallejo, vocera de los dirigentes de las 25 universidades estatales chilenas, dijo a la prensa que si se acuerda dialogar con el gobierno, los contactos empezarían a partir del miércoles.

Vallejo, en una reciente entrevista con The Associated Press, declaró que "queremos cerrar el semestre rápidamente y continuar movilizados".

La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech) indicó que quiere conversar para tener ocasión de influir en la partida de educación de la ley de presupuesto 2012, aunque ello es difícil porque el proyecto debe ingresar al Congreso a más tardar el viernes.

La asamblea de los dirigentes universitarios debe decidir también si inician negociaciones sin abandonar las movilizaciones o si dialogan y retornan a clases. Otra alternativa es el rechazo a la oferta oficial y seguir con las protestas, las mayores en los últimos 20 años.

"Cualquier diálogo no implica que las movilizaciones cesan o que hay un retorno a clases", dijo a la prensa Sebastián Farfán, de la Universidad de Valparaíso, antes del inicio del encuentro en un campus académico de Santiago.

Hacemos "un llamado a nuestros compañeros de poder estar en paro y en tomas", añadió.

Los jóvenes se reunieron el sábado para decidir sobre el diálogo, pero dos situaciones incidieron en la cita: una carta que les envió el ministro de Educación, Felipe Bulnes, ofreciéndoles nuevas garantías, y un apagón total que afectó a más de la mitad de los chilenos que obligó a interrumpir la sesión.

Las conversaciones, que inicialmente empezarían a comienzos de septiembre, nunca se concretaron porque el gobierno rechazó de plano dos exigencias solicitadas por los universitarios: paralizar la tramitación y el envío al Congreso de proyectos de ley referidos a la educación y cambiar las fechas límites de cierre del año escolar y del semestre académico.

Sin embargo, las presiones estudiantiles una vez más hicieron retroceder al gobierno, que flexibilizó su posición y ofreció demorar la tramitación de los proyectos de ley y cambiar las fechas de cierre. Situaciones que Bulnes comunicó por carta el sábado a los estudiantes.

Bulnes dio por hecho que la flexibilización oficial dará paso a un diálogo y al retorno a clases.