La presidenta Dilma Rousseff aseguró el lunes que la economía brasileña mantendrá el ritmo de crecimiento y generación de empleos, pese a las señales de desaceleración en medio de la crisis financiera global.

La gobernante defendió también que la salida de la crisis sea discutida por todos los países y no sólo los desarrollados, que son el epicentro de la turbulencia.

"Vamos a asegurar el crecimiento de la economía, vamos a continuar con nuestra política de distribución de ingreso y vamos a dar más oportunidades para que todos mejoren de vida", declaró Rousseff en su programa radial semanal Café con la Presidenta.

La gobernante comentó en el programa las discusiones que mantuvo la semana pasada en Nueva York, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, con gobernantes de otros países sobre las salidas a la crisis que afecta principalmente a Estados Unidos y la Unión Europea.

La economía brasileña creció 7,5% en 2010 después de contraerse en 2009 como efecto de la crisis financiera iniciada en 2008.

Aunque el gobierno esperaba crecer 4,5% en 2011, el Fondo Monetario Internacional redujo esa proyección a 3,8%.

En tanto, el desempleo se ha mantenido en un nivel históricamente bajo, de 6% los últimos dos meses, pese a que en el último mes cayó el ritmo de generación de puestos formales de trabajo.

Para la presidenta, todos los países deben participar de la búsqueda de salidas a la crisis que amenaza con una recesión en las economías avanzadas.

"Es claro que los países desarrollados tienen una responsabilidad mucho mayor porque allá comenzó la crisis, pero todos los otros países sufren con las consecuencias de alguna forma, aunque sea indirecta. Entonces todos deben tener derecho de participar de las soluciones", afirmó Rousseff.

Acotó que Brasil tiene reservas internacionales en dólares para resguardar al país de los efectos más severos de la crisis.