La ONU confirmó hoy que ninguna organización humanitaria cuenta con personal dentro de Sirte o Bani Walid, dos de los últimas y más importantes ciudades libias que siguen bajo el control de las tropas leales a Muamar el Gadafi.

"Ninguna agencia humanitaria, ONG o la ONU ha podido cruzar la línea de combate y entrar en Sirte o Bani Walid para comunicar lo que está pasando allí realmente", dijo el coordinador humanitario de la ONU para Libia, Panos Mountzis, en una rueda de prensa en Ginebra.

Precisó que el personal humanitario está ubicado a las afueras de esas ciudades y en las carreteras que conducen a ellas, en las que se ofrece ayuda, particularmente alimentos y provisiones médicas, para atender a todos los que consiguen escapar.

Según datos recogidos por la ONU, 1.700 personas han huido de Sirte por el conflicto entre fuerzas leales a Muamar el Gadafi y las rebeldes.

Otras 24.000 personas han huido de Bani Walid, lo que representa un cuarto de su población, según la ONU.

En su evaluación de la situación en el resto de Libia, Mountzis destacó como aspecto positivo "la capacidad de la población para atender rápidamente y por sí misma las necesidades humanitarias".

"Esta es una situación única, en la que vemos un tremendo impulso del pueblo libio y de las comunidades, que en muy poco tiempo movilizaron voluntarios", señaló.

Sostuvo que uno de los problemas más graves en Libia y el resto de zonas liberadas del país tiene que ver con la presencia de explosivos remanentes y minas, principalmente en zonas alrededor de Misrata y Zlintan, sobre todo en la perspectiva del retorno de los desplazados a zonas donde hubo combates.

"La presencia de minas y explosivos es una enorme preocupación", reconoció el representante de la ONU.

Mountzis aseguró que en los próximos días se reanudarán las clases en todos los niveles del sistema escolar y explicó que esto se logrará gracias a la voluntad mostrada por la población, las autoridades y la diáspora libia que ha regresado al país.

En cuanto al suministro de alimentos, indicó que los almacenes están llenos y, por lo tanto, no hay falta de alimentos, aunque todavía hay que superar los problemas para la distribución sobre todo en zonas donde aún se libran combates.

"Quisiera recalcar que el conflicto todavía no ha terminado y que todavía hay necesidades humanitarias. Ciudades como Bani Walid o Sirte todavía están sitiadas y son áreas donde tenemos grandes preocupaciones en relación a la protección de los civiles", dijo Mountzis.

Sobre la planificación de las operaciones de la ONU en Libia, Mountzis adelantó que la organización prevé que para finales de noviembre podrá declarar el fin de la emergencia humanitaria, aunque proseguirán operaciones muy concretas relacionadas a la alimentación y a la presencia de minas y explosivos.