El subsecretario general de la ONU para Asuntos Políticos, Lynn Pascoe, expresó hoy la preocupación del organismo internacional porque el sofisticado arsenal del exdirigente Muamar el Gadafi, caiga en manos de terroristas.

Pascoe consideró "imperativo" que el Consejo Nacional de Transición (CNT) libio consiga controlar el numeroso y sofisticado armamento del régimen de Gadafi, lo que consideró como elemento imprescindible para que el país norteafricano recupere la estabilidad.

"La proliferación de ese armamento y el peligro de que pudiera caer en manos de los terroristas es un elemento de grave preocupación", admitió el responsable de la ONU al informar hoy al Consejo de Seguridad sobre la situación en Libia.

Los miembros del Consejo constataron así que "Gadafi todavía es una amenaza para la población", indicaron a Efe fuentes diplomáticas, que añadieron que se recibió "con verdadera preocupación" distintos datos acerca de la situación en el país.

Según las mismas fuentes, hay mercenarios en Sirte que atacan viviendas de civiles y además se han descubierto componentes de armas químicas en el sur del país, lo que podría apuntar a que "Gadafi planteaba una gravísima amenaza para la seguridad internacional".

Ante esas informaciones, la reunión de hoy en el Consejo de Seguridad fue "productiva", según señalaron las citadas fuentes, ya que todos los miembros mostraron "consenso" acerca de la necesidad de que la ONU intervenga en el país, para ofrecer una ayuda de "vital importancia" en materia de seguridad.

Pascoe también señaló que la vida retorna a la normalidad en Tripoli, la capital, aunque las autoridades del CNT "tienen todavía numerosos retos por superar" hasta lograr la estabilidad, incluyendo ese control de los arsenales libios.

Recordó que la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (Unsmil), que dirige el enviado especial Ian Martin y que tiene su base en Tripoli, ya comenzó su actividad y que asistirá a las autoridades para restaurar la seguridad pública, así como en el planeamiento de los elecciones y el reordenamiento de la Justicia.

"La capital vive con normalidad y sus infraestructuras están en su mayoría intactas, los funcionarios están volviendo a sus puestos de trabajo, además de que bancos y tiendas abren al público, y los niños han vuelto a las escuelas", describió Pascoe al Consejo.

No obstante, indicó que sigue habiendo áreas de enfrentamientos entre los grupos prodemocráticos y los gadafistas, lo que hace que en algunas partes del país la situación de seguridad siga siendo frágil.

"Aunque Libia se enfrenta a muchos retos en esta fase posterior al conflicto, confío en que los superará con la ayuda colectiva", dijo Pascoe.

Se refirió también al descubrimiento de una fosa común en la prisión de Abu Salim, en Tripoli, en la que se encontraron 1.270 restos humanos de prisioneros asesinados en junio de 1996, lo que subraya la enormidad de los delitos contra los derechos humanos cometidos por Gadafi contra su pueblo.

"Es esencial que las autoridades de transición libias se ocupen de que se aclare el destino de las personas desaparecidas en ésa y otras fosas comunes", dijo Pascoe, que pidió la participación de especialistas forenses.

Agregó que al mismo tiempo se "tienen que hacer todos los esfuerzos posibles para prevenir ataques contra quienes pertenecieron u apoyan al antiguo régimen", al igual que para proteger a los migrantes africanos y de otras zonas, así como de los detenidos.

El subsecretario general de la ONU se refirió también a que el conflicto libio ha ocasionado el desplazamiento de al menos otras 60.000 personas desde mediados de agosto debido a los enfrentamientos en torno a las localidades de Sirte y Bani Walid, bajo el control de las tropas leales a Gadafi.

Sus autoridades locales ya han solicitado la entrega urgente de agua, productos sanitarios, alimentos y otro material de emergencia

El coordinador humanitario de la ONU para Libia, Panos Mountzis, señaló hoy a la prensa en Ginebra que ninguna organización humanitaria cuenta con personal dentro de esas dos ciudades libias y que el personal humanitario está a las afueras, principalmente en carreteras donde ofrecen alimentos y provisiones médicas a los que consiguen escapar.

Según datos de la ONU, 1.700 personas han huido de Sirte y otras 24.000 huyeron de Bani Walid, lo que representa un cuarto de su población.

Mountzis se refirió también a que uno de los problemas más graves en Libia y el resto de zonas liberadas del país tiene que ver con la presencia de explosivos remanentes y minas, principalmente en zonas alrededor de Misrata y Zlintan, sobre todo en la perspectiva del retorno de los desplazados a zonas donde hubo combates.