La central colombiana de inteligencia negó hoy que haya infiltrado agentes en una reunión que el vicepresidente del país, Angelino Garzón, celebró con sindicalistas del sector azucarero el pasado sábado en la ciudad de Cali.

"En absoluto", afirmó el director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), Felipe Muñoz, en declaraciones a la cadena Caracol Radio, sobre la supuesta infiltración, aunque reconoció que dos agentes estuvieron en el exterior del recinto para dar seguridad al vicepresidente.

La supuesta infiltración fue denunciada por el propio Garzón tras conocer que esos agentes habían detenido al sindicalista José Oney Valencia, uno de los asistentes a la cita, a la que también acudieron autoridades regionales y representantes de la comunidad internacional.

Los agentes siempre son solicitados por los responsables del esquema de seguridad tanto del presidente Juan Manuel Santos como del vicepresidente Angelino Garzón, y su función es "revisar las huellas (dactilares) de las personas que entran a los eventos", expresó el jefe del DAS.

Y esa tarea fue la que dio origen a la detención temporal de Valencia, dirigente de los corteros de caña de azúcar, quien había sido procesado a partir de la huelga que lideró en 2008 en los ingenios del Valle del Cauca, departamento del que Cali es capital.

Muñoz aclaró hoy que en los registros del DAS aparecía el sindicalista con una orden de captura emitida hace seis meses.

Luego de que interviniera en la reunión con el vicepresidente, el sindicalista fue trasladado a la sede local del DAS, donde se le puso en libertad en virtud de una nueva norma judicial que establece que la vigencia de las órdenes de captura es no mayor a tres meses, continuó el director de la central.

"Ese fue todo el incidente, pero a juicio mío (los agentes) obraron como debieron", dijo Muñoz.

Garzón sostuvo el pasado sábado que acciones como ésta causan "un daño muy grande al Gobierno nacional y, en general, al Estado colombiano, porque crea desconfianza de la población en sus instituciones y debilita la credibilidad en las mismas".

"Fue una verdadera provocación contra esta reunión, que me obliga a revisar incluso mis esquemas de seguridad", afirmó el Garzón, quien antes de ser vicepresidente fue sindicalista, ministro de Trabajo y gobernador del Valle del Cauca.