La temporada de compra de bienes raíces fue un desastre.

Entre marzo y agosto es la temporada en que crece usualmente la compra de viviendas. Sin embargo, durante el período de este año, los estadounidenses compraron menos casas nuevas que en cualquier otro semestre desde que comenzó a llevarse registro de eso hace 50 años.

Las ventas de viviendas usadas tampoco fue de lo mejor. Apenas igualaron el total del mismo período del 2009. Y ese había sido el peor desde 1997.

Combinadas, las ventas totales esta primavera y verano boreales fueron las peores en registro desde 1963. Las cifras subrayan lo mal que está el mercado inmobiliario, lo que sugiere que la recuperación está a años de distancia.

Debido a que la economía está apenas creciendo y el desempleo supera el 9%, mucha gente ve la adquisición de una vivienda como un riesgo demasiado alto. Algunos temen perder sus empleos. Otros no pueden pagar el 20% de pago inicial que la mayoría de los prestamistas exige.

Ni siquiera los reducidos precios inmobiliarios y las más bajas tasas de interés en seis décadas logran atraer a más compradores.

La "mala noticia es la evidente ausencia de optimismo de que las ventas puedan levantar en algún grado", dijo Pierre Ellis, un analista en Decision Economics, y agregó que hasta que se incrementen los sueldos y las contrataciones, las ventas seguirán bajas.