El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó hoy que el anuncio de los presos de ETA de adherirse al acuerdo que hace un año reclamó a la banda terrorista, un "alto el fuego permanente, unilateral y verificable", es "un paso significativo hacia el final de la violencia".

"Con toda la prudencia que esta materia exige, estamos acercándonos sin duda a ese momento", dijo Zapatero en una breve comparecencia en La Moncloa, sede del Gobierno español y residencia del jefe del Ejecutivo, para anunciar la convocatoria de las próximas elecciones generales.

Esa proximidad al final de la banda es fruto, según el jefe del Ejecutivo, de "una gran tarea colectiva, de un gran esfuerzo de todos los demócratas y también, por supuesto, de este Gobierno".

Para Zapatero, durante tres décadas el terrorismo de ETA ha sido la principal preocupación de la sociedad española y lo que, sin duda, "más ha hecho sufrir a todos los españoles".

"Cuando tenemos la convicción de que el final está cerca, tenemos que extremar la responsabilidad, el hacer bien las cosas y, por supuesto, la unidad de todos los demócratas", concluyó Zapatero.

Los presos de ETA escenificaron este domingo su adhesión al llamado acuerdo de Gernika, anunciado el 25 de septiembre de 2010 por los grupos de la izquierda vasca de tendencia independentista y en el que pidieron a la organización terrorista el final de la violencia.

En el documento presentado entonces en la localidad de Gernika, en la provincia de Vizcaya (norte de España), la izquierda independentista vasca reclamaba a ETA "un alto el fuego permanente, unilateral y verificable" por la comunidad internacional.

La organización terrorista, que busca por las armas la independencia del País Vasco de España, declaró un alto el fuego el pasado 8 de enero.

El Gobierno y las fuerzas políticas españolas consideraron entonces insuficiente dicha declaración, ya que no incluía la decisión de abandonar definitivamente la violencia.

La declaración de alto el fuego se produjo en un momento de progresivo debilitamiento de la banda armada que ha sufrido en los últimos años el desmantelamiento sucesivo de su cúpula, con la detención de sus cabecillas y más de 400 arrestados desde 2007.