La nadadora estadounidense Diana Nyad pasó más de 40 horas en las aguas infestadas de tiburones que hay entre Cuba y los Cayos de la Florida, y solamente se subió a una balsa para ser atendida por las lacerantes ronchas que le dejaron las picaduras de aguamala que recibió.

Con su piel hinchada y enrojecida, Nyad no tuvo más remedio que interrumpir anticipadamente su maratón de natación desde La Habana hasta la Florida cuando los médicos le advirtieron que otra picadura podría ser mortal.

La atleta de 62 años siguió adelante durante un tiempo y abrió agujeros para los ojos y la boca en el gorro de nado que llevaba para protegerse de futuras picaduras. Superó las 100.000 brazadas, pero las picaduras eran demasiado riesgosas.

"Entrené muy duro para este gran sueño que tenía desde hace tantos años, y pensar que estas estúpidas aguamalas lo echaron por tierra", dijo Nyad a The Associated Press el domingo, apenas unas horas después de salir del agua. "Es una enorme decepción".

Dijo que estaba en la mejor forma de su vida, pero que decidió hacer caso a las advertencias de los expertos que le dijeron que no siguiera otros dos días en el agua.

"Te dan convulsiones, la columna vertebral se siente paralizada. He tenido cálculos renales. Nada se compara con el dolor", dijo Nyad, vendada, mientras se rehidrataba con agua y jugo en su bote. "Simplemente me arrebató la fuerza vital".

Su equipo programó una conferencia de prensa en Key West para la mañana del lunes.

La estadounidense de 62 años había completado un trecho de al menos 79 kilómetros (49 millas) de los 166 kilómetros (103 millas) del trayecto total. La atleta esperaba completar el viaje el lunes por la mañana.

El sábado por la noche sufrió una picadura dolorosa que le afectó la cara y ojos. Fue atendida a bordo de una balsa de apoyo.

En las primeras horas del sábado, sus asistentes detectaron barracudas en el área y ella también recibió la visita de un tiburón curioso, aunque sus ayudantes minimizaron el incidente.

Si hubiese conseguido su hazaña, habría sido la primera persona en cruzar el estrecho sin la ayuda de una jaula a prueba de tiburones, confiando sólo en la tecnología (un campo eléctrico alrededor de ella) y buzos que ahuyentan a los depredadores.

En agosto de 1978, Nyad también había realizado un intento — que se frustró tras 42 horas de nado — de unir las costas de ambos países, pero en ese entonces lo hizo en una jaula que la protegía de los tiburones. En 1997, la australiana Susie Maroney consiguió completar nadando el tramo entre La Habana y los Cayos de Florida, ayudada por una jaula.

Nyad ha dicho que su iniciativa busca demostrar que la edad no es un obstáculo para los sueños e instar a las personas mayores a llevar una vida activa. Además espera ofrecer un mensaje de amistad entre Cuba y Estados Unidos, políticamente distanciados desde hace décadas.

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En internet: www.diananyad.com