Cinco militares turcos y tres miembros del grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) han muerto hoy en la provincia suroriental de Siirt en los enfrentamientos registrados al atacar los rebeldes kurdos un cuartel.

La agencia Anadolu informó de que los militantes del PKK atacaron por la noche una instalación militar en la localidad de Pervari, con cohetes y rifles de largo alcance.

Un soldado murió y otros tres resultaron heridos en el ataque inicial de los rebeldes, que se dieron a la fuga cuando los militares respondieron a la agresión.

Las autoridades de la provincia de Siirt informaron posteriormente en un comunicado que un total de cinco militares fueron abatidos por los rebeldes kurdos y que otros siete uniformados resultaron heridos.

Las autoridades transportaron a la zona tropas de refuerzo mediante helicópteros, que tuvieron dificultades para aterrizar al ser recibidos por fuego enemigo.

Según el diario Hürriyet y la agencia Dogan, tres militantes del PKK murieron también en los enfrentamientos.

Los medios turcos indican que se mantiene un amplio dispositivo militar en la región y que la fuerzas de seguridad tuvieron que limpiar las minas dispuestas por el PKK en la carretera que conduce a Pervari, para dificultar que las tropas salieran en su persecución.

En otro ataque distinto, fuerzas del PKK hirieron hoy a dos agentes de Policía en el ataque a la Dirección de Seguridad de Hani, en la provincia de Diyarbakir, también en el conflictivo sureste turco.

Igualmente en este caso, las fuerzas de seguridad lanzaron un operativo que se mantenía aún activo bien entrada la noche.

El PKK, considerado como un grupo terrorista por la Unión Europea y Estados Unidos, se levantó en armas en 1984 contra el Estado turco, para reclamar más autonomía para los 12 millones de kurdos que viven en el país eurasiático.

Desde entonces, se calcula que unas 45.000 personas han muerto en la guerra no declarada entre los rebeldes turcos y las fuerzas de Ankara.