El líder del Partido Laborista británico, Ed Miliband, buscará consolidar su liderazgo y aliviar las tensiones con los sindicatos en el congreso de la formación que empezó hoy en Liverpool, en el noroeste de Inglaterra.

Miliband, al comienzo de la cita anual de su partido, criticó hoy los recortes del Gobierno para aliviar el déficit y prometió reducir el importe de las matrículas universitarias en un tercio si los laboristas llegan al poder.

La medida de triplicar las tasas de las universidades hasta las 9.000 libras (unos 10.300 euros) ha sido una de las más impopulares y criticadas del gobierno de coalición entre conservadores y liberaldemócratas .

Miliband, que insistió en que las medidas de austeridad del Ejecutivo británico están afectando a la gente equivocada, deberá aprovechar su discurso ante los afiliados, el próximo martes, para demostrar a sus críticos dentro y fuera del partido que, pese a su discreto estilo, tiene madera de líder e ideas suficientes para devolver a la formación al poder.

Aunque el Partido Laborista lidera este mes las encuestas de intención de voto -con un 41 por ciento de apoyo, frente al 37 por ciento de los conservadores y el 10 por ciento de los liberales-, su líder no logra superar en la primera posición al primer ministro, el "tory" David Cameron.

"De momento no destaca, pero tampoco lo está haciendo mal", opina Tony Travers, profesor de política de la London School of Economics (LSE).

"No se puede esperar mucho más a solo dieciséis meses de la llegada al poder de la coalición conservadora-liberaldemócrata tras una década de Gobierno laborista y a un año de su elección como líder", argumenta.

Ed Miliband, que el pasado septiembre se impuso a su hermano David en los comicios internos por el liderazgo, ha sido alabado por algunas de sus intervenciones en el Parlamento -por ejemplo, por su condena de las escuchas ilegales en periódicos de Rupert Murdoch-, pero se le ha criticado por no posicionarse con claridad en otros asuntos, como los disturbios de agosto en Inglaterra.

Le cuesta también superar a Cameron en los debates parlamentarios, aunque esto, según Travers, se debe a que "asestarle un golpe es muy difícil porque es un primer ministro muy relajado en el puesto, que asume con total naturalidad".

Además de intentar afianzar su liderazgo, Miliband afronta en este congreso la compleja tarea de apelar al votante de centro sin alienar a su base tradicional de izquierdas -castigada por Gobiernos laboristas anteriores- y, más concretamente, a los sindicatos, a los que ya soliviantó al condenar sus últimas huelgas.

Como todos los líderes laboristas, Miliband quiere cultivar una buena relación con los sindicatos -principales donantes del partido, que ellos mismos fundaron en el siglo XIX- pero manteniendo la distancia suficiente como para atraer a las clases medias y evitar acusaciones de conflicto de intereses por los demás partidos.

Sin embargo, en Liverpool se arriesga a aumentar las tensiones acumuladas con las organizaciones sindicales, que hace unos días le abuchearon en su congreso por condenar la huelga de funcionarios del pasado junio sobre pensiones, con su propuesta para reformar el sistema de financiación y de voto dentro de la formación, que reduciría la influencia de los sindicalistas.

"Miliband se escudará en la inminente reforma que el Gobierno planea introducir en la financiación de los partidos para hacer cambios internos que no gustarán a los sindicatos", advierte Patrick Dunleavy, otro experto de la LSE.

Los dirigentes sindicales, como Dave Prentis, de Unison, han avisado de que no darán "carta blanca" al pequeño de los Miliband, a quien los sindicatos colocaron en el liderazgo con sus votos, y Bob Crow, de las redes ferroviarias y de metro (RMT), avisó de que "un líder laborista que no representa a los trabajadores es un billete sin retorno al olvido".

La habilidad de Miliband para conservar a sus votantes naturales al tiempo que demuestra a toda la población que puede ser el próximo primer ministro se reflejará el martes, cuando pronuncie su primer discurso como líder en un congreso laborista tras el que dio de presentación cuando fue elegido en marzo de 2010.

Judith Mora