El Gobierno de EEUU expresó hoy su "profunda preocupación" por los sangrientos enfrentamientos en Yemen, e instó a las partes a "cesar la violencia y ejercer la máxima moderación" para evitar más muertes.

"Nuevamente expresamos nuestras sinceras condolencias a quienes han perdido seres queridos como resultado de la reciente violencia", dijo en un comunicado la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

"Urgimos a las partes a que cesen la violencia y ejerzan la máxima moderación. Apoyamos el pedido del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) de conformar un comité que investigue los eventos que produjeron la muerte de civiles inocentes", agregó Nuland.

Sus declaraciones se produjeron después de que el presidente yemení, Ali Abdalá Saleh, ordenase la retirada de las fuerzas gubernamentales de Saná, donde duros combates entre seguidores y opositores del mandatario han dejado más de un centenar de muertos en los últimos días.

"Demasiados yemeníes han perdido la vida y cada día que pasa sin una transición pacífica y ordenada es otro día en que el pueblo yemení se ve obligado a vivir en un ambiente inestable que amenaza su seguridad y sustento", dijo Nuland.

"El Gobierno yemení debe responder de inmediato a las aspiraciones democráticas de su pueblo. El pueblo yemení ha dejado en claro su deseo de una transición pacífica y ordenada que responda a su llamado de paz, reconciliación, prosperidad y seguridad", observó la portavoz.

En ese sentido, Nuland reiteró la postura del Gobierno de Washington de que el presidente Saleh realice "la transferencia plena del poder sin demoras" y organice elecciones presidenciales antes de fin de año, en el marco de la iniciativa del GCC.

"El pueblo yemení ha sufrido suficiente y merece una vía hacia un Yemen unido, estable, seguro y democrático. Continuaremos trabajando con el GCC y otros en la comunidad internacional para apoyar las aspiraciones del pueblo yemení", puntualizó Nuland.

Además de ordenar el regreso de las tropas y agentes del orden a sus cuarteles, el presidente yemení encargó a una comisión presidida por el jefe de los servicios secretos, general Motahar al Qamash, "trabajar para retirar las barreras, los puestos de control y las barricadas" de las calles de la capital.

Saleh subrayó que las decisiones que adopte esa comisión serán obligatorias para todas las partes y se deberá denunciar a quienes no las cumplan en los medios de comunicación.

Esta medida es la primera adoptada por Saleh desde su regreso el viernes al Yemen, después de permanecer convaleciente más de tres meses en Arabia Saudí por las graves heridas que sufrió el pasado 3 de junio en un atentado contra el complejo presidencial en Saná.

Su regreso coincidió con un repunte de la violencia y los combates diarios entre las fuerzas de seguridad y los militares que apoyan a la oposición, que en la última semana se han saldado con más de un centenar de víctimas.