Una operación conjunta de tropas afganas e internacionales mató a seis talibanes, incluido un jefe local, que planeaban atacar "aparatos aéreos" en la provincia de Balkh, en el norte de Afganistán, informaron hoy fuentes oficiales.

El enfrentamiento con los insurgentes tuvo lugar anoche en el distrito de Chahar Bolak y dejó, además de los fallecidos, dos heridos entre las filas talibanes, detalló a Efe un portavoz provincial de Balkh, Mohamed Munir Farhad.

Según esta fuente, las fuerzas militares afganas y de la OTAN detuvieron a tres miembros del grupo insurgente y no hubo heridos ni entre los soldados ni entre la población civil del área de Gala Joi, donde tuvo lugar la escaramuza.

En un comunicado, la misión de la OTAN en Afganistán precisó que el líder talibán muerto planeaba "ataques contra aparatos aéreos en la región" y que era el responsable de abastecer de armas a los insurgentes de la zona occidental de la provincia de Balkh.

El norte afgano, poblado mayoritariamente por etnias no pastunes, se ha convertido en un creciente foco de insurgencia talibán, que ha asestado algunos duros golpes a la presencia gubernamental en la zona.

En la provincia de Kunduz, vecina a Balkh, los talibanes han asesinado a diversos altos cargos de las fuerzas de seguridad, y en la contigua Tajar los insurgentes mataron en mayo al jefe de policía del norte del país y destacado "muyahidín", el general Daud Daud.

A punto de cumplir diez años desde su inicio, el conflicto afgano ha vivido un importante recrudecimiento desde la pasada primavera.

El pasado julio se inició el inicio de la retirada gradual de los más de 130.000 soldados internacionales estacionados en suelo afgano y el traspaso de las responsabilidades de seguridad a las fuerzas afganas.

La inestabilidad política que vive el país se ha visto seriamente agravada con el asesinato, el martes pasado, del expresidente, Buhanudín Rabbani, que era además el encargado de liderar los esfuerzos de pacificación entre las diversas facciones del país.