La misión principal de Meg Whitman como nueva directora general de Hewlett-Packard será restaurar la percepción de que hay alguien que lleva el timón de la empresa, la cual parece haber perdido el rumbo tras una década de errores de sus líderes y de caos en la toma de decisiones.

Con 320.000 empleados, más de 125.000 millones de dólares en ingresos anuales y una gama amplia de negocios, el conglomerado de alta tecnología necesita un líder que pueda tomar decisiones rápidas sobre una trayectoria clara, y que transmita esa idea a los consumidores y accionistas.

Las acciones de la compañía cayeron el viernes a su peor precio en los últimos seis años, un día después de que se nombró a Whitman en el puesto, tras el despido de Leo Apotheker. HP ha perdido 60.000 millones de dólares en valor de mercado desde que el antecesor de Apotheker, Mark Hurd, renunció en medio de un escándalo de hostigamiento sexual, el año pasado.

En la industria de alta tecnología, el tamaño no siempre es una ventaja, y eso es algo que HP está aprendiendo con dolor.

Uno de los mayores desafíos para Whitman será discernir cuán grande necesita ser HP. Es una pregunta crucial que ha hecho tropezar a varios directores generales, desde Carly Fiorina y su batalla para comprar Compaq Computer, hasta Hurd, su oleada de compras por 20.000 millones de dólares y su anuncio posterior de 50.000 despidos.

El colofón fue el plan de Apotheker, de sacar a HP de negocios que generan márgenes bajos de ganancias, como la fabricación de computadoras personales. Ese proyecto causó temor y confusión en analistas e inversores por igual.

Nadie ha encontrado el equilibrio adecuado, lo que ha hecho de la dirección general de HP uno de los puestos más difíciles de llenar.

HP, que se fundó en la década de 1930 como fabricante de equipo de sonido, no es ajena a las transformaciones largas y complicadas. Pero bajo las órdenes de Whitman, la empresa podría reducirse sustancialmente.

La revitalización de la compañía depende de que su nueva líder pueda encabezar una transformación. De hecho, los analistas consideran que HP necesita emular a IBM Corp., cuya mala situación financiera en los 90 la obligó a abandonar por completo los mercados de consumidor doméstico.

Sin embargo, la transición de IBM fue brutal. La compañía con sede en Armonk, Nueva York, eliminó más de 150.000 empleos en los 90, al perder casi 16.000 millones de dólares en cinco años. Además, vendió su división de PC.

Los indicios de que HP quiere escindir ese mismo negocio sugieren que está decidida a seguir el modelo de IBM, que ha tenido éxito en los años recientes al enfocarse en los servicios y programas informáticos para empresas, que generan altos márgenes.

Una de las preocupaciones principales de Whitman sería qué hacer con el mayor negocio fabricante de computadoras personales en el mundo. Esa unidad genera un tercio de los ingresos de HP pero es también la menos rentable.

El mes pasado, Apotheker dijo que el negocio se vendería. El anuncio se realizó tan sorpresiva y torpemente, que precipitó la caída del director. Es probable que la divulgación de los planes haya devaluado el negocio a los ojos de los potenciales compradores.

Muchos analistas especulan ahora que HP no tiene más opción que quedarse con el negocio y trabajar en la mejora de sus deterioradas relaciones con los consumidores. Whitman dijo que la decisión sobre si el negocio se venderá o seguirá siendo parte de HP se tomará al final del año.

La escisión sería una suerte de cirugía delicada.

"Esta idea de la escisión es muy complicada", dijo Steve Diamond, profesor asociado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santa Clara. "Dividir una unidad de negocios de ese tamaño es como extirpar un órgano: muy doloroso. Es como dividir a unos mellizos siameses: resulta muy difícil hacerlo y uno no sabe cuál será el resultado".

Las PC y las impresoras constituyen segmentos en los que HP es líder. Pero la compañía quiere abandonar esos negocios porque sus márgenes de utilidad en esas unidades resultan estrechos.

En las áreas más rentables, dentro de las que debe expandirse, HP está abajo de otros competidores. En los servicios tecnológicos tiene competir con la líder de mercado, IBM Corp.

Esa división es una de varias identificadas por Apotheker como víctimas de las escasas inversiones. La compañía tratará también de invertir en áreas como las redes informáticas, donde Cisco Systems es la empresa dominante.

Otro movimiento drástico de Apotheker que Whitman deberá sopesar es la decisión de la compañía, de cerrar sus negocios fabricantes de "tablets" y supercelulares, con lo que arrojaría la toalla en mercados de consumo que crecen rápidamente.