En una concesión al malestar de los feligreses alemanes, el papa Benedicto XVI recibió a víctimas de abusos sexuales por parte de religiosos e instó a los católicos en el este de Alemania a redescubrir su fe después de haber sufrido el comunismo.

El pontífice ofició la misa para unas 30.000 personas el sábado por la mañana, impertérrito ante un incidente en el umbral de la zona de seguridad en que un hombre disparó con una pistola de aire contra un guardia de seguridad una hora antes del servicio religioso, dijeron el Vaticano y funcionarios locales.

El vocero papal, Federico Lombardi, dijo que no había preocupación en la comitiva papal por el incidente y que Benedicto no fue informado sino después de la misa. "No pareció particularmente urgente", dijo a la prensa en el avión papal después de la misa. La policía dijo que el individuo que disparó fue arrestado y que nadie resultó herido.

Peregrinos alemanes se reunieron el sábado desde antes del amanecer en la plaza adoquinada frente de las agujas de la catedral medieval para conseguir los mejores lugares para la celebración de la misa al aire libre.

En su sermón, el Papa admitió que el desplome del comunismo en la ex Alemania Oriental hace más de veinte años permitió a la Iglesia católica funcionar libremente, pero se preguntó si el cambio incidió de alguna manera para aumentar la fe.

"¿Acaso las raíces profundas de la fe y la vida cristiana no deben buscarse en algo muy diferente a la libertad social?", preguntó. "Fue verdaderamente en medio de las penurias de las presiones externas que muchos católicos devotos permanecieron fieles a Cristo y a la Iglesia".

La visita estatal de cuatro días se produce en momentos en que la Iglesia alemana ha perdido miles de fieles ante las revelaciones de que cientos de niños y jóvenes fueron víctimas de abusos de clérigos y empleados de la Iglesia.

El viernes por la noche recibió durante media hora a dos mujeres y tres hombres de parroquias alemanas como representantes de las víctimas de abusos. El Vaticano dijo que el Papa manifestó "profunda compasión y pesar" por el sufrimiento de los abusados y les aseguró que la Iglesia buscaba "medidas efectivas para proteger a los niños".