El presidente de EE.UU., Barack Obama, instó hoy nuevamente al Congreso a que apruebe su plan para la creación de empleos que, a su juicio, también ayudará a mejorar el sistema educativo y la competitividad global del país.

"Si hablamos con seriedad sobre la construcción de una economía que perdure -una economía en la que el trabajo duro se compensa con la oportunidad de trabajos sólidos para la clase media- más vale que hablemos con seriedad sobre la educación" y elevar las normas, dijo Obama durante su acostumbrado discurso de los sábados por radio e internet.

El mandatario recordó que los estudiantes estadounidenses se mantienen a la zaga de sus pares en otras partes del mundo en las áreas de matemáticas, ciencias y lectura, y que hasta una cuarta parte de los alumnos en EE.UU. no termina la secundaria.

Además, Estados Unidos ocupa el décimo sexto lugar de estudiantes con diplomas universitarios, pese a que el 60 % de los empleos en la próxima década "requerirá algo más que un diploma de secundaria", señaló Obama.

Su plan para la creación de empleos, por 447.000 millones de dólares, incluye fondos para la contratación de "decenas de miles de maestros" y la modernización de al menos 35.000 escuelas, recordó Obama.

A nivel nacional, la crisis presupuestaria que atraviesan los gobiernos estatales ha obligado a recortes en los fondos destinados a distritos escolares.

El viernes, Obama anunció la flexibilización de la reforma educativa promulgada por su antecesor, George W. Bush, que exigía a las escuelas una mayor rendición de cuentas por el aprendizaje de los estudiantes.

Así, los gobiernos estatales tendrán más flexibilidad para cumplir con las normas educativas y puedan elaborar "formas innovadoras para enseñar a los niños las destrezas que necesitan para competir por trabajos en el futuro", señaló.

El mandatario, cuya popularidad ha sufrido una caída en las encuestas, promueve su plan de empleos en unos momentos en que la recuperación económica se perfila como el tema dominante de la campaña electoral de 2012.

Sus rivales republicanos han atacado desde siempre su agenda económica, argumentando que ésta no ha hecho mella en el desempleo, que se ubica en el 9,1 por ciento.