La NBA oficializó hoy la cancelación de parte del calendario para la fase de entrenamientos y partidos de exhibición de pretemporada que debían comenzar a partir del próximo 3 de octubre.

La decisión, que fue anunciada por el vicecomisionado de la NBA, Adam Silver, ya se conocía ayer, jueves, de manera extra oficial tras otra reunión infructuosa entre los representantes de los dueños de los equipos y el sindicato de jugadores.

La cancelación impedirá que los jugadores comiencen los campos de entrenamiento con sus respectivos equipos y además no puedan disputarse los primeros 43 partidos de exhibición previos al inicio de la competición regular que está prevista para el 1 de noviembre.

La NBA en su página oficial ha eliminado todo el calendario hasta el domingo 16 de octubre, día en el que se mantiene la programación de cuatro partidos de exhibición.

"Lamentamos haber llegado a una fecha en el calendario donde no es posible abrir los campos de entrenamiento como estaban programados y también necesitamos cancelar los partidos de la primera semana de la pretemporada", informó Silver a través de un comunicado.

La NBA sólo ha tenido otro paro laboral en su historia y se produjo en la temporada de 1998-99 cuando sólo se pudieron disputar 50 partidos.

Desde el pasado 1 de julio los propietarios tienen establecido un cierre patronal ante la falta de un acuerdo para firmar un nuevo convenio colectivo.

La reunión de más de cinco horas que mantuvieron ayer los representantes de la NBA con los del sindicato no permitió ningún avance en las posiciones encontradas que ambas partes mantienen sobre los aspectos económicos y financieros que desean establecer en el nuevo convenio.

Además, el panorama se presentó más sombrío cuando el comisionado de la NBA, David Stern, le dijo a Billy Hunter, director ejecutivo del sindicato, que la posición de los dueños en cuanto al tanto por ciento de los ingresos que deben recibir los jugadores de la liga en el nuevo convenio en concepto de salario tendrá que estar por debajo del 50.

El pasado convenio recogió la figura del 57 por ciento de los ingresos que fueron para pagar los salarios de los jugadores, que en su última propuesta para el nuevo había sido del 54 por ciento.

Los jugadores también están dispuesto a conseguir que los dueños pudiesen eliminar los 300 millones de dólares de pérdidas que habían tenido la pasada temporada, pero dejando una figura jurídica en la que se les permitiera a los profesionales tener compensaciones si los ingresos y las ganancias de la liga se incrementaban.

Los dueños quieren ir más allá en el establecimiento de un nuevo sistema financiero que rija la gestión de la liga y el punto clave es establecer un tope salarial, que ningún equipo pueda saltarse, además de no ofrecer contratos garantizados ni de larga duración, puntos, que los jugadores no quieren tocar, ni negociar.

Las partes, que tienen establecido la ley del silencio sobre lo tratado en las reuniones, no establecieron una fecha para encontrarse de nuevo, aunque si acordaron que estarían en contacto para intentar verse la próxima semana.

Aunque un acuerdo se pudiese en la próxima reunión, los trabajos para cerrar un convenio colectivo les llevaría a ambas partes como mínimo 15 días.

Además tendrá que abrirse el periodo de los agentes libre que pueden ser contratados por los equipos, lo que presenta un cuadro poco optimista de cara al futuro de la competición regular.

Stern admitió al concluir la reunión del jueves, en frase de clave, que "el calendario no es nuestro amigo" cuando se le preguntó si todavía pensaba que la próxima temporada de la NBA podría mantenerse intacta en cuanto a la competición oficial.

"No tengo ninguna respuesta para eso", declaró Stern. "Simplemente no lo sé, no conozco la respuesta", agregó.