La organización humanitaria católica Cáritas cumple 50 años en Ecuador, tiempo en el que ha plasmado la solidaridad como misión fundamental de la Iglesia, aseguró hoy a Efe el secretario ejecutivo de la entidad, Giorgio Peroni.

Este "medio siglo de trabajo" se celebrará el próximo lunes con una eucaristía en la Iglesia de San Francisco, en el centro colonial de Quito, aunque, explicó Peroni, más que un festejo es un compromiso para "mirar hacia adelante".

Julio Parrilla, arzobispo de la ciudad andina de Loja y presidente de Cáritas en Ecuador, presidirá esa eucaristía que se extenderá hasta el martes, cuando se desarrollen unas jornadas de reflexión de la Pastoral Social de la Iglesia Católica con las que también se celebrarán los 50 años de la Encíclica "Mater et Magistra", del Papa Juan XXIII.

Cáritas, explicó Peroni, viene de una palabra latina que significa "caridad" y es una organización de asistencia humanitaria sustentada en dicha encíclica papal, sobre la situación social en el mundo y los desafíos para superar la desigualdad e injusticia.

La organización se constituyó en Ecuador, formalmente, en el primer semestre de 1961 y desde entonces empezó a brindar asistencia social a los sectores más pobres del país, con la ayuda inicial del Gobierno de Estados Unidos.

Para Peroni, el fundamento para la creación de Cáritas a nivel internacional aún sigue vigente, pues subsisten las causas de pobreza, desigualdad y marginación.

Sin embargo, la solidaridad que entrega esta agencia de la pastoral social de la Iglesia católica también conjuga la espiritualidad y la fe, creando "algo que va más allá de la simpatía" por algo o alguien, remarcó el religioso italiano.

Añadió que Cáritas en Ecuador trabaja en varias áreas de acción, sobre todo en desarrollo, asistencia a ancianos desprotegidos, educación, alimentación infantil, empleo, dignidad humana, derechos de las mujeres, movilidad humana, personas privadas de libertad, seguridad alimentaria y salud, entre otros.

En todos esos capítulos hay dos ejes transversales, "el derecho de las personas" y "la dignidad humana", sobre todo de los marginados, aunque, desde una visión integral y espiritual, "todos somos ciertamente pobres y nos necesitamos", apostilló.

El cuidado y la protección del ambiente, el riesgo a desastres naturales y el cambio climático son otros horizontes en los que Cáritas pretende intervenir, aunque aún está en estudio, apuntó el religioso italiano, al admitir que la vocación por la solidaridad requiere de "harta fe" y organización.

Por ello, añadió, Cáritas es "una red" que abarca más de 160 países en el mundo y que en cada uno de ellos también existe un tejido interno que fortalece la acción humanitaria.

Dijo que Cáritas de Ecuador, a su vez, responde a una estructura regional en la "zona bolivariana", que también la integran Venezuela, Colombia, Perú y Bolivia.