La policía bahreiní instaló el sábado puestos de control e inició patrullajes en caminos clave en una demostración de poder durante las controvertidas elecciones parlamentarias que los grupos opositores chiítas prometieron boicotear.

La seguridad más severa estaba alrededor de la Plaza Perla en la capital, Manama, que una vez fue centro de reunión de los manifestantes chiítas que exigen mayores derechos por parte de la monarquía gobernante sunita.

El área fue rodeada con alambre de púas y filas de vehículos blindados de la policía en medio de llamados de las facciones opositoras al gobierno a tratar de recuperar el control del lugar.

Las elecciones especiales fueron convocadas para ocupar 18 escaños en el Parlamento abandonados por legisladores chiítas para protestar por las violentas represiones desde febrero en la estratégica nación, que hoy alberga la Quinta Flota de la Naval de Estados Unidos.

Más de 30 personas han muerto en los disturbios y cientos de personas han sido detenidas, entre ellas activistas sentenciados a cadena perpetua tras ser acusados de conspirar para derrocar al sistema gobernante.

Los chiítas son mayoría en Bahrein, pero aseguran que enfrentan una extendida discriminación y no se les permite obtener puestos de alto nivel en el ejército o la política. Entre las demandas se encuentra un sistema estilo europeo para elegir un gobierno, incluyendo al primer ministro.