Miles de palestinos jubilosos se congregaron el viernes frente a pantallas instaladas en plazas públicas en toda Cisjordania para ver a su presidente solicitar ante las Naciones Unidas el reconocimiento de un estado de Palestina.

En Ramalá, la multitud hizo flamear banderas y manifestó ruidosamente su apoyo al presidente Mahmud Abbas, que había sido objeto de intensas presiones por parte de Estados Unidos y otros para que retirase la solicitud a último momento.

"Apoyo al presidente", afirmó Muayad Taha, un médico de 36 años que llevó a sus dos hijos, de 7 y 10 años, para que presenciaran el histórico momento. "Después del fracaso de todos los demás métodos (para conquistar la independencia) hemos llegado al punto de la desesperación. Este es un buen intento por poner en el mapa la causa palestina y el pueblo palestino. Todos estamos aquí para apoyar a la conducción".

En Cisjordania se montaron pantallas en plazas públicas para que los residentes vieran a Abbas y escucharan su discurso. Una canción popular sobre la iniciativa, que dice "Proclámalo, pueblo mío, proclámalo, el estado de Palestina, proclámalo" se oía a todo volumen desde las radios de los automóviles. Los automovilistas hacían sonar las bocinas a su paso.

El júbilo por la iniciativa de Abbas se vio empañado por hechos de violencia horas antes. Cerca del pueblo de Qusra en Cisjordania, soldados israelíes mataron a tiros a un palestino durante un enfrentamiento entre los pobladores y colonos israelíes, según testigos y versiones militares.

También poco antes, palestinos que apoyaban el pedido de reconocimiento chocaron con soldados israelíes en tres puntos de Cisjordania.

En Qalandiya, un importante puesto de control israelí entre Cisjordania y Jerusalén, los soldados israelíes dispararon gases lacrimógenos para dispersar grupos de palestinos que arrojaban piedras. El enfrentamiento se prolongó varias horas y por la tarde los médicos dijeron que unos 70 palestinos habían resultado heridos por las balas de acero recubiertas de goma o por los gases lacrimógenos.

En el pueblo cisjordano de Nabi Saleh, los manifestantes portaron una silla pintada de azul, el color de las Naciones Unidas, para simbolizar el pedido de reconocimiento. Quemaron banderas israelíes y carteles con la imagen del presidente estadounidense Barack Obama, y arrojaron piedras antes de ser dispersados por los gases lacrimógenos de los israelíes. También hubo enfrentamientos en el pueblo vecino de Bilin.

Abbas instó a que se realizaran marchas pacíficas en apoyo a su pedido de reconocimiento de un estado palestino en Cisjordania, Gaza y Jerusalén oriental, territorios que Israel capturó en 1967.

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Los redactores de Associated Press Dalia Nammari en Ramala, Nasser Shiyoukhi en Hebrón y Ibrahim Barzak en Ciudad de Gaza contribuyeron a este artículo.