El jefe del Ejército de Pakistán rechazó el viernes las afirmaciones de Estados Unidos de que la agencia de espionaje paquistaní ha colaborado con una poderosa facción rebelde en Afganistán.

El general Ashfaq Pervez Kayani, dijo en un comunicado que las aseveraciones del almirante Mike Mullen eran "desafortunadas" y no "se basan en hechos".

La declaración de Kayani dio a entender que Pakistán y otros países de la región han sostenido contactos con la red rebelde Haqqani, al parecer para que se avenga al proceso de paz. El jefe militar dijo que "es injusto que se destaque a Pakistán".

En su comunicado breve, Kayani dejó entrever que Pakistán no tenía intención inmediata de atender los llamados de Estados Unidos para que el ejército paquistaní ataque los integrantes de Haqqani.

Las declaraciones del alto mando militar se sumaron a las de la canciller Hina Rabbani Khar, quien advirtió que Pakistán podría suspender su alianza con Estados Unidos.

"No pueden darse el lujo de enemistarse con Pakistán", dijo la diplomática en declaraciones transmitidos el viernes desde Nueva York, donde asiste a la reunión de la Asamblea General de la ONU.

"Cualquier cosa que se diga de un aliado, de un socio, públicamente, para hacerle recriminaciones, para humillarlo, es inaceptable. Hemos transmitido (a Estados Unidos) que podría perder un aliado".

El primer ministro paquistaní Yousuf Raza Gilani dijo que ambos países se necesitan mutuamente: Pakistán necesita la asistencia financiera estadounidense y apoyo internacional, y Estados Unidos la cooperación de Islamabad en la lucha contra el terrorismo y para que contribuya a negociar un acuerdo de paz en Afganistán.

"Si no pueden vivir con nosotros, tampoco pueden vivir sin nosotros", dijo Gilani a la prensa. "Entonces les diría que si no pueden vivir sin nosotros, deberían de incrementar los contactos con nosotros para superar los malos entendidos".

El almirante Mullen acusó el jueves a la agencia Inter-Servicios de Espionaje de Pakistán de apoyar la red insurgente Haqqani para la planificación y ejecución de un ataque la semana pasada que duró 22 horas contra la embajada estadounidense en Afganistán y para la colocación de un camión-bomba que dejó 77 soldados estadounidenses heridos días antes.