En un desafío a la oposición de Estados Unidos e Israel, los palestinos solicitaron el viernes a las Naciones Unidas que los acepte como estado miembro, después de soslayar casi dos décadas de negociaciones fallidas, con la expectativa de que esta decisión dramática en la escena mundial revitalice su búsqueda de una patria independiente.

El presidente palestino Mahmud Abbas fue recibido con un aplauso prolongado y silbidos de aprecio cuando se acercaba a la tribuna de la Asamblea General para pronunciar su discurso, en el que esbozó las esperanzas y sueños de su pueblo de convertirse en miembro pleno de las Naciones Unidas.

Algunos integrantes de la delegación israelí, entre ellos el ministro del Exterior, Avigdor Lieberman, abandonaron el recinto cuando Abbas se aproximaba al podio.

Las negociaciones con Israel "carecen de sentido" mientras éste prosiga las construcciones en las tierras que los palestinos reclaman para su estado, afirmó Abbas, quien advirtió que su gobierno podría caer si persiste esta situación. Esto dejaría a 150.000 personas sin trabajo.

"Esta política es responsable del fracaso continuo de los intentos internacionales sucesivos para salvar el proceso de paz", expresó Abbas, quien es renuente a negociar mientras no paren las construcciones.

"Esta política de asentamientos amenaza asimismo con socavar la estructura de la Autoridad Nacional Palestina e incluso poner fin a la existencia de la misma", apuntó.

Ante otra ronda de aplausos, Abbas sostuvo en lo alto en una mano una copia de la solicitud formal de ingreso y dijo que pidió al jefe de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que disponga las deliberaciones expeditas para esta petición a fin de que el organismo mundial reconozca al estado palestino, el cual abarcaría Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén oriental.

Ban examinará la solicitud antes de remitirla al Consejo de Seguridad. La acción de los integrantes de esta instancia podría tardar semanas si no es que meses.

El ánimo de júbilo de Abbas era paralelo a la alegría de miles de palestinos reunidos en grandes números frente a pantallas instaladas en plazas de localidades en Cisjordania en las que vieron al presidente solicitar a la ONU, en una petición histórica, el reconocimiento del estado palestino.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, en su discurso ante la Asamblea General después de Abbas, dijo que su país "estaba dispuesto a asumir compromisos dolorosos".

"Extiendo mi mano al pueblo palestino, con el que buscamos una paz justa y duradera", expresó Netanyahu ante el aplauso extendido de los presentes.

Los palestinos, agregó, "deben vivir en un estado libre propio, pero deben estar dispuestos a transigir" y "a emprender conversaciones serias sobre las preocupaciones de seguridad de Israel".

Sin duda, la solicitud de Abbas de que la ONU reconozca a una palestina independiente no redundará en cambio alguno inmediato en el terreno: Israel continuará como una fuerza ocupante en Cisjordania y Jerusalén oriental, y mantendrá vigentes las restricciones severas para el acceso a Gaza, donde gobiernan los rebeldes palestinos de Hamas.

Además, demorará semanas o meses la actuación del Consejo de Seguridad en torno a la petición de ingreso.

La estrategia también pone a los palestinos en confrontación directa con Estados Unidos, que ha amenazado con vetar esa solicitud en el Consejo de Seguridad, con el argumento — mismo que el de Israel_, de que un estado independiente sólo es posible mediante negociaciones directas entre las partes para poner fin a un conflicto prolongado y sangriento.

En tanto, flotaba en la atmósfera la amenaza de una reactivación de la violencia debido a la frustración de las aspiraciones palestinas, a pesar del compromiso de Abbas de impedirla y que las autoridades israelíes de seguridad percibieron como genuino.

La muerte ocurrida el viernes de Issam Badram, de 35 años, en disparos ocurridos cuando colonos judíos destruyeron parte de una arboleda palestina, era el tipo de incidentes que las autoridades palestinas e israelíes temen pueda devenir en actos de violencia mayores.

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El corresponsal de The Associated Press, Tarek el-Tablawy, contribuyó a este despacho desde Naciones Unidas.