La posibilidad de que el Banco Central Europeo (BCE) decida en su reunión de principios de octubre nuevas acciones de estabilización del sistema financiero y de estímulo a la economía trajo hoy algo de calma a los mercados, tras otra jornada de nerviosismo.

Los comentarios hechos por algunos miembros del BCE, al margen de las reuniones que los miembros del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) celebran en Washington, apuntan en una doble dirección.

Por un lado, el gobernador del Banco de Bélgica y miembro del consejo de gobierno del BCE, Luc Coene, dio a entender que es posible una rebaja de los tipos de interés.

"Si los datos a principios de octubre muestran que las cosas están peor de lo que preveíamos, examinaremos el tipo de decisiones que se requieren", indicó en declaraciones a los medios.

Preguntado si podría tratarse de una rebaja del precio del dinero, Coene respondió que el Banco "nunca descarta nada de antemano".

Por otro lado, el gobernador del Banco de Austria, Ewald Nowotny, indicó que el BCE podría reintroducir la línea de préstamo a 12 meses para asegurar la financiación de la banca comercial, algo que no hacía desde diciembre de 2009.

En opinión de una mayoría de los ministros y expertos que participan en las reuniones de Washington, el BCE sigue siendo la única verdadera defensa de los europeos frente al peligro de un contagio catastrófico de la crisis de la deuda surgida en Grecia.

El BCE "es irreemplazable", dijo en rueda de prensa el director del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Europa, Antonio Borges.

La directora gerente del organismo, Christine Lagarde, por su parte, sugirió, durante una conferencia, la posibilidad de que el BCE y la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (FEEF) actúen conjuntamente en la adquisición de bonos de los países más frágiles.

La compra de bonos en el mercado secundario por parte del BCE ha sido muy criticada dentro de la propia institución y por gobiernos como el alemán, que ven en este tipo de operaciones una peligrosa incursión de la autoridad monetaria en el territorio vedado de la política fiscal.

Bajo la presidencia del francés Jean-Claude Trichet, el BCE ha mantenido el programa de compra de bonos, para aliviar la tensión en el mercado de la deuda, en espera de que la FEEF esté en condiciones de hacerlo.

A diferencia de la FEEF, los recursos del Banco central europeo son "ilimitados", aunque su papel no es ayudar a la financiación de los gobiernos, sino estabilizar los mercados cuando pueda ser necesario, comentó Borges.

Ministros y responsables participantes en la asamblea del FMI y BM urgieron hoy a los europeos a que aceleren la aplicación de las decisiones tomadas en julio pasado, por las que acordaron ampliar la capacidad de actuación de la Facilidad.

Este instrumento financiero temporal puede movilizar préstamos para los gobiernos de la Eurozona necesitados por un montante global de 440.000 millones de euros, pero no puede todavía recomprar sus bonos.

En el comunicado publicado anoche por las veinte economías más importantes del planeta (G20), los representantes europeos se comprometieron a "aplicar a tiempo", y en cualquier caso antes de noviembre, "las acciones necesarias para incrementar la flexibilidad de la Facilidad y maximizar su impacto con el fin de hacer frente al contagio".

El ministro británico de Finanzas, George Osborne, recordó hoy a los miembros de la Eurozona que "el tiempo se agota" y que deben poner en marcha lo acordado, si no quieren que la crisis se vuelva incontrolable.