Centroamérica afronta una "peligrosa encrucijada", donde la impunidad es la "ley", y un mayor deterioro de la seguridad puede dañar severamente "las ya débiles" instituciones y sistemas de justicia, según un informe divulgado hoy en el Senado de Estados Unidos.

El informe de 58 páginas, divulgado por los senadores Dianne Feinstein, demócrata por California, y Charles Grassley, republicano por Iowa, ofrece una radiografía sobre la "crisis" de seguridad en Centroamérica y recomienda mayores inversiones en varios programas clave en la región.

"La impunidad es la ley en Centroamérica. Estados Unidos puede ayudar mucho al apoyar programas que reduzcan la impunidad y demuestre que hay consecuencias para actividades criminales", dijo el informe, encargado por ambos senadores, que presiden el Grupo del Senado para el Control Antinarcóticos Internacional.

Según el documento, las tasas de homicidio en Centroamérica en 2010 fueron "significativamente más altas que en México".

El año pasado, hubo 18 homicidios por cada 100.000 personas en México pero, a manera de comparación, hubo 50 homicidios por cada 100.000 habitantes en Guatemala, 66 en El Salvador y 77 en Honduras, indica el informe.

Según el documento, los carteles de la droga mexicanos, los narcotraficantes locales, las pandillas juveniles tradicionales y otras redes criminales ilegales "se están aprovechando de la débil gobernabilidad y los deficientes sistemas de justicia" en Centroamérica.

A medida que el presidente mexicano, Felipe Calderón, profundiza el combate a los narcotraficantes en su territorio, éstos han aumentado su presencia en Centroamérica.

Grupos como "Los Zetas" y los carteles de Sinaloa y del Golfo han encontrado en Centroamérica un ambiente "favorable a sus negocios", y operan prácticamente "libres de acciones judiciales", indicó.

El pasado 30 de marzo, el comandante del Mando Sur de EE.UU., el general Douglas Fraser, advirtió de que el llamado "triángulo del Norte" de Centroamérica -Guatemala, El Salvador y Honduras- "se han convertido probablemente en la zona más mortífera del mundo fuera de las zonas de guerra de Irak y Afganistán y otras partes del mundo", recordó el documento.

Las pandillas suman alrededor de 70.000 miembros, son particularmente activas en ese triángulo y se añaden a la violencia en la región, aunque otras redes criminales, similares a las mafias, operan allí y con frecuencia están vinculadas con las elites, "incluyendo antiguos y actuales funcionarios gubernamentales y militares".

Estados Unidos ha dado al istmo centroamericano 361,5 millones de dólares para programas de seguridad a lo largo de cuatro años, a través de la Iniciativa de Seguridad Regional para Centroamérica (CARSI, en inglés).

Pero el análisis, que se apoya en visitas sobre el terreno, entrevistas, documentos oficiales y no gubernamentales, recomienda que, dado el clima fiscal en Washington, también se haga más énfasis en "el fortalecimiento de las fuentes de financiación internas de las naciones centroamericanas".

También recomienda la búsqueda de aportes adicionales del sector privado, instituciones financieras internacionales y otros países donantes.

El informe bipartidista no pide grandes cantidades de nueva ayuda extranjera pero sí alienta al Departamento de Estado y a las agencias policiales de EE.UU. a que "se concentren en programas clave que han demostrado su eficacia tanto en Centroamérica como en otras áreas del mundo".

También "alienta" a los países centroamericanos a que pongan en marcha reformas institucionales y mejoras a los marcos legales. En Guatemala, por ejemplo, el nivel de impunidad alcanza el 98%, dijo.

El análisis pide ampliar a toda la región las unidades policiales "de primera línea" que cooperan con la Dirección Estadounidense Antidrogas (DEA), como las que ya operan en Guatemala y Panamá.

El documento pide más apoyo para los programas de protección de testigos, jueces y fiscales, para afianzar la confianza en los sistemas judiciales de la zona; y más extradiciones a EE.UU. de "criminales de alto nivel".

También sugiere ayudar a los países centroamericanos a identificar "las fuentes y causas" de la violencia en la subregión para así entender la relación entre los narcotraficantes mexicanos y las organizaciones delictivas locales.