El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad dijo el jueves que su país está en conversaciones con Rusia para construir más reactores nucleares.

También invitó a otros países y empresas a presentar ofertas para construir nuevas centrales de energía.

El reactor de Bushehr, construido por Rusia, abrió a principios de este año.

Ahmadineyad dijo que Irán necesita 20.000 megavatios de energía y Bushehr suministra 1.000 megavatios, por lo que el país todavía requiere 19.000 megavatios.

Bushehr aumentó sus operaciones el 12 de septiembre después de más de una década de retrasos, y suministra electricidad al 40% de su capacidad.

Funcionarios iraníes dijeron que la planta comenzaría a operar a plena potencia en diciembre. La puesta en marcha de la planta se ha retrasado por más de una década debido a contratiempos técnicos y de construcción, y posiblemente por los esfuerzos de Rusia para utilizar su influencia en las negociaciones con Irán sobre su programa nuclear secreto.

Aunque Occidente sospecha de los objetivos nucleares de Irán, Washington ha moderado sus reservas iniciales sobre el esfuerzo de Irán para construir reactores nucleares para energía e investigación.

En octubre, la secretaria de Estado estadounidense Hillary Rodham Clinton hizo una clara distinción entre Bushehr y otros esfuerzos nucleares — tales como el enriquecimiento de uranio — que preocupan a Washington, pues considera que podrían conducir a la producción de armas.

"Irán tiene derecho al uso pacífico de energía nuclear", dijo después de hablar en una reunión del Consejo de Seguridad. "Ellos no tienen derecho a un programa de armas nucleares."

Rusia se ha comprometido a supervisar el combustible nuclear utilizado en la planta.

El proyecto de Bushehr se remonta a 1974, cuando el Sha de Irán, Mohammed Reza Pahlavi, quien contaba con el apoyo de Estados Unidos, contrató a la empresa alemana Siemens para construir el reactor. La compañía se retiró del proyecto después de la Revolución Islámica de 1979 que derrocó al Sha y derivó en un régimen teocrático.

En 1992, Irán firmó un acuerdo de 1.000 millones de dólares con Rusia para completar el proyecto. El trabajo comenzó en 1995, con un cronograma que contemplaba el comienzo de operaciones en 1999.

A principios de este año, informes de inteligencia extranjeros aseguraron que los sistemas de control de la planta fueron penetrados por Stuxnet, un software malicioso.

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El redactor de The Associated Press George Jahn contribuyó con este informe desde Viena.