El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, apeló hoy al "liderazgo norteamericano" a unirse a México, Colombia y Centroamérica al duro combate contra el crimen organizado y el narcotráfico.

Muchos de los países latinoamericanos "nos hemos convertido, sin quererlo, en verdaderos corredores del tráfico ilegal, y con ello, en naciones cada vez más golpeadas por la violencia y con instituciones porosas a la corrupción", afirmó Funes en su intervención en la Asamblea General de la ONU.

Cualquiera de los carteles que operan en México y Centroamérica "controlan más dinero e influencia que nuestros países", afirmó.

El presidente salvadoreño dedicó la mayor parte de su intervención a alertar a la comunidad internacional sobre el daño económico y social que ocasiona el narcotráfico a Estados débiles por su extendida pobreza y altos niveles de desigualdad.

La ruta del narcotráfico, señaló, mueve unos 100.000 millones de dólares al año y culmina en el mercado más grande del mundo y principal consumidor de esas sustancias, Estados Unidos.

¿Cómo pueden países como El Salvador, con un PIB que ronda los 22.000 millones de dólares, o como Honduras que tiene 15.000 o Guatemala, que apenas supera los 40.000 millones enfrentar ese enemigo?, se preguntó en la tribuna de la ONU.

Funes denunció también el bloqueo económico y comercial de Estados Unidos contra Cuba que calificó de "anacronismo y episodio pasado de la historia que queremos superar definitivamente".

"Un bloqueo a Cuba es un paso hacia la desunión, un escollo en el curso de la historia que nos debilitaría como continente", advirtió.

Expresó al igual que la mayoría de países latinoamericanos su respaldo al reconocimiento de Palestina como Estado de pleno derecho en la ONU, cuya demanda será presentada hoy oficialmente y estimó que una respuesta favorable de la comunidad internacional sería "una manera correcta" de contribuir a superar el conflicto.

Concluyó subrayando que ante la amenaza de la crisis global: "no debemos equivocarnos una vez más. Nuestros privilegiados no pueden ser, una vez más, los poderosos que provocaron la crisis, sino los débiles que siempre las padecen".