El ministro francés de Cultura, Fréderic Mitterrand, se puso hoy a los fogones en el Palacio Real y ante las cámaras de televisión para participar la emisión de telerrealidad "Una cena casi perfecta", con motivo de la Fiesta de la Gastronomía gala.

Mitterrand, que se convirtió en el primer miembro del un Ejecutivo francés en participar en un programa de esas características, preparó una sopa de guisantes a la menta y un tajín de pollo con azafrán.

Sus comensales, cuatro desconocidos convidados en la sede del Ministerio de Cultura, en el centro de París,no sabían quién sería su misterioso anfitrión hasta llegar a la mesa.

El ministro, sobrino del socialista y difunto jefe de Estado francés François Mitterrand, inició la emisión enseñando su despacho en el Ministerio y explicando la decoración de su lugar de trabajo, donde valora esencialmente la luz y los techos altos, antes de meterse en la cocina, delantal por delante.

El titular de Cultura, que no competía en el programa como ocurre con el resto de concursantes, sirvió su cena en un servicio Louis XVI en porcelana de Sèvres.