El Banco Central Europeo encara presiones crecientes para reducir las tasas de interés lo antes posible entre indicios de que la economía de la eurozona pueda caer en recesión.

Los economistas dijeron el viernes que el deteriorado panorama económico significa que el abaratamiento del dinero podría producirse en octubre.

El banco encareció su tasa de referencia en 0,25 punto y la situó en el 1,50% para contener las crecientes presiones inflacionarias. Empero, desde entonces la crisis de la deuda soberana europea ha empeorado y en los últimos días los indicadores más destacados — precursores del devenir económico — se han contraído de forma notable.

"El BCE está cada vez más presionado para que altere con premura su reciente política monetaria de endurecer el ciclo en lugar de detenerlo, con una reducción del interés a corto plazo", dijo Howard Archer, economista jefe para Europa de la firma IHS Global Insight.

"La contracción de los precios en el sector de los servicios y el fabril se combinaron en septiembre para resaltar que los riesgos inflacionarios de la eurozona están desapareciendo rápidamente, lo que da al BCE un amplio margen de maniobra".

Los 23 miembros del consejo rector del banco volverán a reunirse el 6 de octubre en Berlín. El presidente del banco Jean-Claude Trichet dejó en claro en una conferencia de prensa el 8 de septiembre que el banco suspendió el aumento de su tasa clave ante el empeorante panorama de la expansión económica al mismo tiempo que ha disminuido el riesgo de la inflación.

Tener a raya la inflación es el principal mandato del banco y el aumento de las tasas su herramienta principal para contenerla. Por otra parte, la reducción de las tasas pueden estimular el crecimiento en condiciones adecuadas al fomentar el endeudamiento de las empresas para expandirse, al mismo tiempo que aumenta el circulante en los hogares si los consumidores pagan menos por sus hipotecas y tarjetas de crédito.