Más de seis décadas después de concluir la Segunda Guerra Mundial, un Papa nacido en Alemania se reunió el jueves con líderes judíos en el parlamento situado en lo que fue el corazón de la capital nazi.

Empero, Dieter Graumann, líder de la comunidad judía en Alemania, se negó a considerar histórico el encuentro en el Reichstag berlinés, sugiriendo lo que ha cambiado Alemania.

"Creo que un maravilloso indicio que el Papa haga tiempo para recibirnos al comienzo de su ajetreada agenda", dijo Graumann, presidente del Consejo Central Judío de Alemania, a The Associated Press antes de entrevistarse con el papa junto con más de 10 representantes judíos.

"Es una señal de amistad, de generosidad, y resalta que las relaciones entre la Iglesia católica romana y el judaísmo han mejorado considerablemente en las últimas décadas", dijo Graumann.

Benedicto destacó el significado de reunirse en la antigua capital nazi, e indicó a los representantes judíos que el "reinado nazi de terror estaba basado en un mito racista".

El supuesto "poderoso Adolfo Hitler era un ídolo pagano, que quería ocupar el lugar del Dios bíblico", dijo el Papa en un encuentro efectuado a puerta cerrada, según una nota preparada de antemano.

"Los que es capar de hacer el hombre cuando rechaza a Dios, y el rostro que puede tener la gente cuando niega a este Dios, las horribles imágenes de los campos de concentración mostradas al final de la guerra", indicó el Papa.

Graumann, que emigró de niño a Alemania de su Israel natal, fue designado el año pasado el máximo dirigente de la comunidad judía en Alemania.

Los visita oficial de Benedicto es la tercera a su patria. En el primer viaje, meses después de ocupar el sillón de Pedro en el 2005, Benedicto hizo un aparte en el Día Mundial de la Juventud para visitar la principal sinagoga de Polonia. En el 2006, realizó una visita pastoral a su Baviera natal. Ese mismo año denunció los asesinatos en masa de los judíos en Europa durante una visita al campo de exterminio de nazi de Auschwitz en la vecina Polonia.

Benedicto ha visitado además sinagogas en Nueva York y Roma.