La directora del Fondo Monetario Internacional cree que la economía global ha entrado en una fase peligrosa y que al peso de la enorme deuda soberana podría "sofocar" la recuperación.

Las naciones deben trabajar juntas para encarar los crecientes riesgos, dijo el jueves la directora gerente del FMI, Christine Lagarde. Los bancos deben aportar más capital, y los gobiernos necesitan planes creíbles para controlar su deuda.

Lagarde teme que algunos gobiernos carecen de la entereza política para reducir sus déficit, una velada referencia a Estados Unidos donde el Congreso no logra ponerse de acuerdo para alcanzar ese objetivo.

"La presente situación económica está entrando en una fase peligrosa", dijo Lagarde en una conferencia de prensa antes de iniciar la asamblea anual de las 187 naciones que integran el FMI y su organización gemela, el Banco Mundial.

Lagarde dijo que las naciones lograrán avances esta semana en la reunión anual y serán capaces de enfrentar los desafíos que encaran.

El encuentro tiene lugar en un momento delicado. Las bolsas mundiales han caído en barrena ante el temor de una desaceleración de la economía estadounidense y su nula creación de empleo, mientras que Europa sufre una empeorante crisis de su deuda soberana.

El promedio industrial del Dow Jones bajaba el jueves 421 puntos, el 3,79%, a menos de dos horas de concluir la jornada.

A principios de semana, el FMI redujo su pronóstico de crecimiento para este año y el próximo. Y en un informe separado, el FMI dijo que el sistema financiero global encara el mayor desafío desde la crisis del 2008.

El principal problema económico de Europa es hoy Grecia, que podría quedarse sin dinero a mediados de octubre a no ser que reciba 10.900 millones de dólares de un crédito de contingencia regentado por el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el FMI.

La bancarrota de Grecia podría desestabilizar otros países europeos en apuros financieros, como Portugal, Irlanda, España e Italia. Sería además un rudo golpe para muchos bancos europeos, poseedores de grandes cantidades de bonos soberanos griegos.

La economía estadounidense parece ser levemente más estable que la de Europa. Empero, más de dos años después de haber concluido oficialmente la recesión, apenas crece y la tasa de paro es superior al 9%. En agosto el sector privado no creó empleo y los consumidores no gastaron en el comercio detallista, además de que la confianza consumidora y empresarial en muy baja.

El miércoles, la Fed anunció que prolongará los vencimientos de la deuda estadounidense a largo plazo a fin de abaratar el crédito para empresas y consumidores, al diferir 400.000 millones de dólares en bonos a corto plazo a otros a largo plazo. Empero, los economistas no creen que el programa sirva para mucho, dado que desde hace tiempo las tasas de interés están casi en cero. La última vez que fue adoptada esta maniobra fue en 1960, con escaso éxito. La respuesta de la bolsa neoyorquina fue un desplome superior a los 600 puntos en los últimos dos días.

El presidente Barack Obama ha propuesto un nuevo plan de estímulo de 447.000 millones de dólares pero no cuenta con el apoyo del Congreso y los republicanos se oponen a que el plan sea costeado con mayores impuestos.