Kenza Drider necesitaría un milagro para ganar la presidencia francesa, pero eso no le impide presentar su candidatura con carteles que la muestran con la cara cubierta por un velo prohibido.

Drider declaró su candidatura el jueves, el mismo día que un tribunal francés multó a dos mujeres que se negaron a quitarse el velo. Las tres están entre un grupo de mujeres que desafían una ley que les prohíbe llevar el velo en público en Francia, y han inspirado movimientos similares en otras naciones europeas.

Se proponen demostrar que la prohibición del velo, vigente desde abril, atenta contra derechos fundamentales y que las mujeres que ocultan sus rostros representan libertad y no sumisión. "Cuando una mujer desea mantener su libertad, debe ser osada", dijo Drider a la Associated Press en una entrevista.

El presidente Nicolas Sarkozy está totalmente en desacuerdo y afirma que el velo aprisiona a las mujeres. Las encuestas indican que la mayoría de los franceses apoya la prohibición, que según las autoridades afecta a menos de 2.000 mujeres que usaban el velo antes.

Drider declaró su candidatura el jueves en Meaux, la ciudad al este de París administrada por Jean-François Cope, legislador conservador y aliado de Sarkozy que promovió la prohibición.

"Hoy tengo la ambición de servir a todas las mujeres que son objeto de marginación o de discriminación social, económica o política", afirmó. "Es importante que demostremos que estamos aquí, que somos ciudadanas francesas y que nosotras también podemos brindar soluciones a los ciudadanos franceses".

Otras dos mujeres arrestadas por usar velo en Meaux — mientras intentaban llevar un pastel de cumpleaños a Cope — fueron multadas el jueves en un tribunal, una por 120 euros y otra por 80.

Ahora quieren plantear su caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

"No podemos aceptar que las mujeres sean castigadas por practicar abiertamente sus convicciones religiosas. Exigimos la aplicación de los derechos europeos", dijo una de las multadas, Hind Ahmas.