Las autoridades del municipio de Puerto Gaitán, en los Llanos Orientales de Colombia, sede de la petrolera canadiense Pacific Rubiales Energy, impusieron esta noche el toque de queda ante disturbios registrados por trabajadores que reclaman mejoras salariales.

Los desórdenes se iniciaron hacia el mediodía local con lluvias de piedras y enfrentamientos entre manifestantes y la fuerza pública, lo que originó el cierre de muchos locales de la zona comercial.

Según testigos, los enfrentamientos dejaron al menos cuatro heridos, entre ellos un policía, en esa localidad del departamento del Meta (centro).

EL toque de queda fue declarado después de que varios manifestantes que cubrían sus rostros con pasamontañas intentaron lanzar piedras sobre la alcaldía local y enfrentaron a miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad).

Unas horas antes de adoptarse la medida, desde Villavicencio fueron enviados refuerzos del Esmad para garantizar la tranquilidad.

Más de tres centenares de trabajadores de la multinacional canadiense bloquean las instalaciones de la empresa, que produce unos 250.000 barriles diarios asociada con la estatal Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol).

Unos 3.000 trabajadores de esa zona petrolera protestan por el incumplimiento de los acuerdos logrados con la firma Pacific Rubiales Energy tras otra serie de protestas del pasado 19 de julio.

El presidente de la Unión Sindical Obrera (principal sindicato de los trabajadores de hidrocarburos del país), Rodolfo Vecino Acevedo, señaló que desde la noche del domingo "hay un paro de trabajadores, quienes rechazan el incumplimiento de los acuerdos logrados tras las protestas del 18 y 19 de julio, los cuales no se han concretado".

Señaló que la multinacional "no se ha querido reunir con los trabajadores ni ha ido a la mesa laboral, que fue consecuencia del diálogo social que adelantó y proyectó el vicepresidente (de Colombia) Angelino Garzón" en esa fecha para solucionar las diferencias entre las partes.

Por su parte, Henry Jara, presidente de la USO en el departamento del Meta, reveló que miembros del sindicato no han podido ingresar al campo y que se encuentran a 35 kilómetros de las instalaciones, toda vez que la fuerza pública no deja pasar.

Entre tanto, a través de un comunicado de prensa, Pacific Rubiales consideró como "inexplicable" la conducta de "una minoría de trabajadores" de una empresa contratista con el bloqueo de las vías internas del campo.

Los trabajadores de Campo Rubiales Energy mantienen paralizado el bombeo de crudo del mayor centro productor del país y hay cerca de un centenar de camiones cisterna que no han podido llegar a la estación de bombeo.

Los trabajadores en cese de actividades y que bloquean el campo protestan por mejores salarios y también piden ser empleados directos de la multinacional canadiense.