Grupos familiares seguían huyendo de Sirte, la ciudad natal de Moamar Gadafi, en anticipo a una anunciada ofensiva de las fuerzas revolucionarias para ocupar la ciudad. Mientras tanto, los revolucionarios dijeron haber progresado en la lucha por el control de una ciudad en el desierto del sur.

Un comandante de las fuerzas del nuevo gobierno dijo el martes por la noche que controlaban casi toda Sabha, bastión leal a Gadafi, después de un día de combates. El comandante, Bashir Ahwaz, dijo que la mayoría de los tribeños leales al dictador depuesto huyeron de la ciudad en vez de resistir, aunque tres de sus hombres y 19 de Gadafi murieron.

Agregó que a sus fuerzas les tomará otra semana para controlar todo el desierto del sur y sus fronteras con Argelia y Níger. Varios grupos de funcionarios del régimen de Gadafi, como también uno de los hijos de éste, han huido a Níger.

Los residentes de Sirte que huyeron de la ciudad dijeron haber estado viviendo en estado de sitio en que las fuerzas de Gadafi les impedía salir, mientras se deterioraban las condiciones de vida y la ciudad era blanco de ataque con cohetes y bombardeada por la OTAN.

"Traté de salir antes con mi familia, pero las fuerzas de Gadafi no me dejaban", afirmó Abdulá Mohamed, un ingeniero de computadoras de 34 años que viajaba con su esposa, dos hijas y un hijo. "Logramos escapar en la madrugada tomando caminos secundarios".

Yusef Ramadán, de 35, dijo que no había suministro eléctrico en Sirte desde el 20 de agosto, un día después que las fuerzas revolucionarias entraron en Trípoli y obligaron a Gadafi a huir.

"No hay combustible y escasean los alimentos", agregó. "Muchos civiles están atrapados en sus casas debido a la lucha". Ramadán, que salió con su esposa, un hijo de 7 años, una hija de 2, un hermano y su madre, dijo que las fuerzas del régimen en la ciudad de 100.000 habitantes usaban viviendas, escuelas y hospitales para almacenar municiones.

Trípoli cayó en manos de los adversarios de Gadafi a fines de agosto después de una guerra civil de seis meses con apoyo de ataques aéreos de la OTAN que puso fin al régimen de 42 años. Aunque los nuevos líderes libios controlan gran parte del país, no han podido desalojar a los leales a Gadafi de Sirte y otros dos bastiones: el enclave montañoso de Bani Walid, y Sabha, en el desierto en el sur.

Los revolucionarios dijeron el lunes que capturaron el aeropuerto y otras áreas pero que todavía enfrentaban focos de resistencia.

Desde su escondite, Gadafi dijo en una grabación por radio que su régimen sigue vivo.

"Lo que ocurre en Libia es que una charada recibe legitimidad de bombardeos que no durarán para siempre", dijo en la declaración difundida por Al-Ray TV, de Siria, que se ha convertido en su vocero. "Es difícil derrocar este régimen porque representa a millones de libios".