Una de las asignaturas pendientes y que más división de opiniones genera entre la comunidad internacional es la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, y que supondría aumentar el número de miembros del organismo para adaptarlo a la actual situación geopolítica y hacerla más equilibrada regionalmente.

De momento, no se ha llegado a un acuerdo ni entre las propias regiones: En América Latina,  Brasil, la potencia emergente, está intentando obtener un asiento permanente en el organismo, algo que países como México no ven con buenos ojos

“No vemos por qué tenemos que dar a un determinado país este cheque en blanco”, explicó a Fox News Latino el   embajador saliente de México ante la ONU, Claude Heller, argumentando que Brasil defiende ahora una plaza por su papel de potencia emergente pero, según Heller, nadie asegura qué situación será la de Brasil en un futuro

Actualmente, el consejo, que tiene el poder de adoptar resoluciones vinculantes como autorizar el despliegue de fuerzas de paz, aplicar sanciones como son los casos de Irán o Corea del Norte o dar luz verde a intervenciones militares como en Libia, está formado por 15 miembros

La estructura del consejo es la misma que cuando se creó tras la Segunda Guerra Mundial. Sólo en 1963 hubo una reforma, al ampliar el número de 11 a 15 miembros, debido a que la descolonización de muchos países dio a la creación de nuevos estados

Cinco de los 15 miembros son permanentes y con derecho a veto: China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia. Los otros diez miembros no son permanentes ni tienen derecho a veto, siendo elegidos cada dos años en representación de las cinco regiones del planeta

 Actualmente,  los países que ocupan un asiento no permanente son Alemania, Brasil, Bosnia y Herzegovina, Colombia, Gabón, India, Líbano, Nigeria, Portugal y  Sudáfrica

“La creación de nuevos miembros permanentes es un tema que divide enormemente la comunidad internacional. En todos los grupos regionales encontramos divisiones”, explicó Heller

México forma parte del grupo llamado Unidos por el Consenso, formado por países como Argentina, Italia, Corea del Sur y Pakistán, y que se oponen al llamado Grupo de los Cuatro, integrado por Brasil, India, Japón –el segundo país que más dinero dona a la ONU tras Estados Unidos- y Alemania –el tercer país donante

Mientras el Grupo de los Cuatro piden ser miembros permanentes sin tener necesariamente el derecho a veto,  Unidos por el Consenso aboga por solamente una ampliación de miembros no permanentes. Para dar más continuidad a los no permanentes, el grupo Unidos por el Consenso defiende que los mandatos puedan ir más de allá de dos años y que un país pueda ser reelegido de manera consecutiva como miembro no permanente, algo que ahora no está permitido

 Por otro lado,  los países africanos, que critican estar sub-representados a pesar de que la mayoría de decisiones del Consejo tratan sobre los conflictos que vive la región, reclaman tener dos asientos permanentes en el consejo y, en un principio, tener derecho a veto

A pesar de ello, entre los propios países africanos hay diferentes opiniones

“Creemos que la nuestra es la opción más realista”, abogó Claude Heller que recordó que el camino no es fácil. “No olvidemos que una reforma requiere ser aprobada con al menos el apoyo de dos tercios de la Asamblea General (formada por 193 Estados Miembros tras la reciente incorporación como estado miembro de Sudán del Sur), y que sea ratificada por sus parlamentos, incluyendo los cinco miembros permanentes del consejo”

“Y es evidente que hay división entre los cinco miembros permanentes”, añadió Heller. “China es cercana a nosotros pero no está dispuesta a apoyar la postura del Grupo de los Cuatro –donde tiene a su rival histórico, Japón. Y el propio Grupo de los Cuatro tiene divergencias”

“EEUU tampoco ha estado dispuesta a una expansión muy amplia. Defiende una reforma pero siempre que ésta no ponga en duda la eficacia del organismo”

Brasil, por su lado, y según fuentes consultadas de la administración del país, defiende su membrecía en el consejo por ser un país de importante peso económico y por su política de apostar por el multilateralismo y la vía del diálogo, como mostró con el caso de las conversaciones con Irán sobre el programa nuclear o con Siria, y su enfoque hacia los países en desarrollo, escenario donde ocurren la mayoría de cosas que trata el consejo

Brasil, por ejemplo, ha criticado duramente la resolución 1973 de Libia, que dio luz verde a la intervención militar en el país norteafricano. En la votación de la resolución el pasado 17 de marzo, fue uno de los cinco países que se abstuvieron

Al igual que  India, China, Rusia, también ha mostrado de momento su oposición ante los intentos de los países europeos y Estados Unidos de aprobar una resolución contra el gobierno de Bashar al-Asad

En una cumbre de los líderes de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) celebrada en China este año, la presidenta brasilera, Dilma Rousseff, reafirmaba la postura de su país instando a ampliar el consejo y a acelerar el proceso, señalando que "la reforma de la ONU y de su Consejo de Seguridad son esenciales" porque "no es posible que empecemos la segunda mitad del siglo XXI vinculados a un acuerdo institucional creado tras la guerra"

"Brasil y México son las dos grandes economías en América Latina. Pienso que el hecho que  Brasil tenga un asiento en el consejo incomodaría a México, ya que situaría al país brasileño, de manera permanente e inequívoca, como el líder de la región", comentó a Fox News Latino Joel Hirst, experto del think tank Council on Foreign Relations

"Y este papel de liderazgo -añadió- es el que el México siempre ha buscado, aunque para ellos ha sido siempre un objetivo difícil de conseguir por su posición en América del Norte y su proximidad con los Estados Unidos". "Además, los miembros que actualmente ocupan un asiento permanente no quieren compartir su poder y temen que más miembros permanentes puedan hacer que el consejo sea aún más ingobernable'"

Hirst valoró por otro lado que Estados Unidos "no está interesado en que nuevos miembros del consejo vayan a bloquear los intentos por lidiar con crises globales"

"Hasta que Brasil no mejore su historial diplomático encontrará resistencia por parte de Estados Unidos para obtener un asiento", argumentó el experto del Council on Foreign Relations  que calificó la diplomacia brasileña de "inmadura" y puso como ejemplo la estrategia llevada a cabo por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva sobre el programa nuclear de Irán

Actualmente, Alemania, Brasil, India y Japón están trabajando para que se apruebe en la Asamblea General una resolución, de nuevo, que inste a la necesidad de ampliar el organismo. Algo que anuncio en junio pasado el canciller de Brasil, Antonio de Aguiar Patriota y su homologo japonés, Takeaki Matsumoto

"El Grupo de los Cuatro empezamos a trabajar en una breve resolución, que se basa en la que hizo el grupo africano en 2005, y en la que se pide que haya una ampliación del consejo con miembros permanentes y no permanentes". "Ahora tenemos más de 80 países (de los 193 que forman la ONU) que apoyan el texto y que continuamos negociando”, explicó a Fox News Latino el embajador indio ante la ONU, Hardeep Singh Puri

La historia de la reforma del consejo se remonta casi una década atrás cuando la Asamblea General estableció en 1993 un grupo de trabajo. En 2009 empezaron las primeras negociaciones intergubernamentales

"Para nosotros -dijo Heller por su parte- ante las diversas posturas que hay sobre la reforma lo que queremos es que haya un avance. Estamos estancados, en un momento de parálisis que lleva más de diez años. La única forma de avanzar es que haya una voluntad política real, que se pueda obtener el mayor amplio respaldo de la membrecía de la ONU".

Eva Font es periodista freelance en Nueva York. 

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