La marcha de indígenas bolivianos contra una carretera que atravesará una reserva natural recibió hoy el apoyo de exfuncionarios del presidente Evo Morales que viajaron a la Amazonía para sumarse a la columna, que ha sido frenada por la policía y seguidores del gobernante.

Unas treinta personas, entre excolaboradores del mandatario y activistas políticos y sociales, hicieron un acto en La Paz para dar comienzo a su viaje con los consignas "Evo bellaco, el Tipnis no es tu chaco", y "Ni soja, ni coca, el Tipnis no se toca", según constató Efe.

En esta nueva movilización contra la carretera que atravesará el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) destacan el exviceministro de Tierras Alejandro Almaraz y el exembajador boliviano en Washington Gustavo Guzmán.

También hay de lideres de grupos indígenas, sociales, ecologistas y de derechos humanos.

Guzmán dijo a Efe que se dirigen a la Amazonía para apoyar la reivindicación de los derechos de los indígenas, que hace 37 días marchan contra la carretera de más de 300 kilómetros que partirá en dos el Tipnis y está financiada por Brasil.

"Es la indignación, la bronca, el empute (sic), como decimos en Bolivia, por la impostura y el desprecio del actual Gobierno del presidente Evo Morales (...) respecto a los derechos indígenas", declaró Guzmán.

El exembajador tuvo que abandonar Washington en septiembre de 2008, en represalia por la expulsión del embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg, decidida por Morales.

La ONU, la Iglesia Católica y asociaciones de prensa han alertado por la posibilidad de un choque violento entre los indígenas y los cultivadores de coca y campesinos afines al mandatario que les cortan el paso.

Los dos grupos estuvieron el martes separados por pocos centenares de metros, con 400 policías entre ambos bandos.

Los agentes cortaron el paso con el argumento de que evitan un choque, pero el dirigente del Tipnis Fernando Vargas dijo hoy que se consideran "rehenes" de los agentes porque no les dejan pasar.

Los campesinos retrocedieron anoche al pueblo Yucumo, luego de estallar pequeñas cargas de dinamita para amedrentar a los indígenas que, de su lado, exhibieron sus arcos y flechas, según relataron testigos y medios locales desde la zona.

Vargas denunció hoy que la policía también evita que les lleguen alimentos y agua que les han donado, e incluso que el martes no les permitieron acceder a un arroyo para asearse.

También demandó, en declaraciones a radio Erbol, que Morales sea "honesto" en la ONU, donde está hoy, y no los acuse de estar manejados por la derecha u organismos no gubernamentales.

Morales, que con frecuencia denuncia complots en su contra, "debería decir: estoy haciendo una conspiración para acabar con los pueblos indígenas de la Amazonía", agregó Vargas.

El mandatario denunció ayer en Nueva York un supuesto complot contra su Gobierno dirigido por oenegés y volvió a acusar a la agencia de cooperación estadounidense Usaid de pagar la movilización indígena, informó la agencia estatal ABI.

El vicepresidente Álvaro García Linera afirmó en Cochabamba que las autoridades bolivianas no tienen intereses particulares ni están haciendo "negociados" con la carretera, e insistió en que es vital para la integración vial del país, y añadió que la obra afectará solo al 0,02 % de la reserva natural.

Los indígenas temen que la carretera permita a los cocaleros que lidera Morales invadir el Tipnis, de 1,2 millones de hectáreas, para producir esa hoja base para la fabricación de cocaína.

La oficina antidrogas de la ONU reveló recientemente que desde que Morales llegó al poder en 2006 los cocales han aumentado un 22 % en Bolivia, expandiéndose por parques naturales.