En una plaza pequeña de granito ubicada a una cuadra de la Bolsa de Valores de Nueva York, un grupo de jóvenes veinteañeros vestidos con pantalón de pijama y camisetas teñidas están tramando la defunción de Wall Street como la conocemos.

Han estado ahí desde el sábado, durmiendo sobre cajas de cartón, comiendo pizza y almuerzos pagados por donaciones para su causa. Ahora sólo quedan aproximadamente 200 de ellos, aunque al inició eran cerca de 1.500.

Bienvenidos a los cuarteles generales de "Ocupar Wall Street", un sitio donde la mañana del miércoles había en la esquina mujeres con el busto al descubierto gritando "¡No puedo pagar una blusa!", mientras trabajadores de la construcción tomaban fotografías ansiosamente con sus teléfonos celulares. Un grupo pequeño de manifestantes caminaron a través de las calles del sur de Manhattan escoltados por policías, vociferando con megáfonos y cantando "¡Resistan! ¡Manténganse firmes! ¡Llega el momento en que la gente se levanta!".

Contra qué están protestando exactamente, es algo que no está claro. Cuando se les pregunta contra qué están luchado, dan respuestas relacionadas con una amplia variedad de temas, desde Wall Street hasta el calentamiento global. En su sitio en internet, el grupo proclama: "Nosotros, el pueblo de Estados Unidos de América, considerando la crisis en cuestión, reafirmamos ahora nuestro control soberano de nuestra tierra".

Sam Wood, un desempleado de 21 años, dijo que se encontraba allí porque no considera justo "la manera en que los ricos obtienen más exenciones fiscales que los pobres".

"Lo que realmente quiero lograr es educar a la gente sobre lo que está ocurriendo en este momento con la economía", dijo.