Líderes latinoamericanos como el presidente Evo Morales y los cancilleres de Cuba, Argentina y Venezuela participaron el miércoles por la noche en un servicio religioso para rezar por la salud del presidente venezolano Hugo Chávez.

Unas 400 personas se unieron a los funcionarios en la iglesia Riverside del alto Manhattan durante una emotiva misa en la que dominaron los aplausos, las banderas y los gritos a favor de Cuba y Venezuela.

El propio Chávez, quien se está sometiendo a un tratamiento de quimioterapia en Cuba debido a un cáncer en la región pélvica, habló por teléfono a la emocionada congregación.

"Esas oraciones de hoy tienen una gran significación para mí, una significación muy especial. Estamos cerrando la cuarta etapa de quimioterapia y con el valor de Dios, esto será suficiente", dijo Chávez desde La Habana. "Estoy a punto de terminar. A ver si termino esta página dura que me ha tocado vivir en estos últimos meses. Es algo maligno que se está convirtiendo en algo benigno".

"Les prometo que viviré, y viviremos y venceremos", agregó Chávez, antes de que el público gritara "¡Uh, ah, Chávez no se va!".

El acto, organizado por el consulado de Venezuela en Nueva York y por la embajada venezolana en Washington, recibió el apoyo de grupos como PetroBronx, Pastores por la Paz, Movimiento de Solidaridad con Cuba y Círculo Bolivariano Alberto Lovera, entre otros.

Chávez envió muchos ánimos a su homólogo boliviano debido a las protestas que ha generado una carretera que Morales propone construir por el corazón de la reserva natural Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). El mandatario venezolano también habló en contra de la política estadounidense en Medio Oriente y en Latinoamérica y criticó a algunos medios de comunicación.

"Esta es una batalla contra la burguesía. Contra los medios de comunicación que a nombre de la libertad de expresión intentan desestabilizar", dijo Chávez. "Tenemos que salvar al mundo de la locura de la guerra. No es una guerra, guerra era otra cosa. Esto es un atropello. Lo de Libia, por ejemplo, es una amenaza contra el mundo. Lo pido a Dios que se una al espíritu de Riverside Drive, al de ustedes allí".

El canciller cubano Bruno Rodríguez y el presidente Morales hablaron detrás de un podio con un cartel que decía "Oremos por su restablecimiento", en referencia a Chávez. La ceremonia, oficiada por el reverendo Stephen Phelps, fue televisada.

Morales habló brevemente a la congregación tras haberse dirigido a la Asamblea General de Naciones Unidas.

"Fidel y Chávez son comandantes insustituibles en la lucha por la liberación", dijo Morales en la iglesia. "Es inalcanzable su trabajo solidario con los pueblos de Latinoamérica".

El canciller cubano subió al podio mientras la congregación gritaba "¡Cuba! ¡Cuba!"

"Esta iglesia está cerca de Dios y lejos de Wall Street", señaló Rodríguez. "Venimos a pedir por la salud de Chávez y a recordar su pensamiento. En los momentos más difíciles de la revolución cubana Chávez ofreció su mano generosa", agregó.

El ministro de Relaciones Exteriores argentino Héctor Timerman también estuvo presente, además del actor estadounidense Sean Penn.

El canciller venezolano Nicolás Maduro agradeció al público "su acto de amor" hacia el mandatario venezolano.

Chávez fue sometido el 20 de junio a una operación en Cuba para extirparle un tumor canceroso en la región pélvica, pero no ha precisado en qué órgano le fue localizado el cáncer ni ha dado detalles sobre los pronósticos médicos.

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Claudia Torrens está en Twitter como @ClaudiaTorrens