La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó hoy su "profunda preocupación" por los tres periodistas asesinados en Perú en lo que va de año tras condenar el último caso, que corresponde a José Oquendo Reyes, cuyo homicidio se produjo el pasado 14 de septiembre.

En un comunicado difundido en Washington, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH recordó que los "atentados contra comunicadores no sólo afectan a la víctima y sus familiares, sino que dañan a la sociedad en su conjunto".

"Estos crímenes constituyen la más radical forma de censura al impedir de forma absoluta el derecho de los periodistas a circular ideas o informaciones y el derecho de todas las personas a recibir dicha información", subrayó la CIDH, organismo autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA) que vela por los derechos humanos en el continente.

Además, la Relatoría instó a las autoridades peruanas "a investigar de manera exhaustiva" la hipótesis según la cual el asesinato de Oquendo Reyes, director y conductor del programa "Sin Fronteras" de BTV Canal 45 de la provincia de Chincha, "podría haber sido motivado por el ejercicio del periodismo".

De acuerdo con la información facilitada por la CIDH, Oquendo Reyes fue asesinado el 14 de septiembre por desconocidos que le dispararon a corta distancia cerca de su casa en Pueblo Nuevo, en Chincha, provincia del departamento de Ica (sur).

Uno de los hijos del periodista lo llevó al hospital y allí falleció.

Oquendo Reyes, quien también se dedicaba a supervisar obras de construcción, al parecer había denunciado recientemente en su programa "presuntos malos manejos administrativos" del alcalde de la ciudad de Chincha.

El 3 de mayo pasado fue asesinado a tiros por cuatro desconocidos Julio Castillo Narváez, presentador del Noticiero Ollantay, de la emisora Radio Ollantay, mientras almorzaba en un restaurante en Virú, en el noroeste del país.

Y el 6 de septiembre Pedro Flores Silva, director del programa Visión Agraria, del Canal 6 de la provincia de Casma (en la región de Ancash, al norte de Lima), fue interceptado cerca de su casa por un encapuchado que le disparó en dos ocasiones.

El 8 de septiembre el periodista falleció en un hospital regional a causa de las heridas recibidas.

Su viuda, Mercedes Cueva Abanto, aseguró a medios peruanos que, desde hacía tres meses, Flores Silva venía recibiendo amenazas de muerte relacionadas con sus denuncias sobre actos de corrupción en la administración pública del municipio de Comandante Noel, cuyo alcalde demandó al periodista por difamación y calumnia.