La estética austera y rigurosa de Gucci se adueñó hoy de las pasarelas lombardas en la jornada inaugural de la Semana de la Moda de Milán destinada a las mujeres y en la que se exhibirán las novedades para la temporada primavera-invierno de 119 colecciones distintas.

Gucci quiso vestir a sus espigadas y discretamente maquilladas mujeres con conjuntos muy geométricos que refuerzan su misterio a través de colores muy poco llamativos, blancos y negros o tonos espartanos ligeramente veteados en dorado.

Frida Giannini, directora creativa de la marca milanesa que es símbolo por antonomasia de la alta moda, presentó a mujeres tremendamente modernas, casi futuristas, de rasgos realzados por un discreto maquillaje, moños muy tiesos y enormes gafas de sol.

Por otra parte, Alberta Ferretti presentó una colección antitética a la de Gucci, basada en la explosión de color.

"Todos dicen que la vida es una jungla: es casi una obsesión. De allí ha partido la inspiración para mi mujer de la primavera 2012, siempre preciosa porque nuestras clientes pretenden singularidad", dijo Ferretti en los vestuarios, antes de mostrar al público su colección.

La "jungla metropolitana" de Ferretti acercó a las pasarelas a modelos con aspecto de ninfas, con largas melenas asilvestradas, y labios recalcados por un naranja pálido que incide en el carácter natural de su propuesta.

El inglés John Richmond, la tercera gran presencia de la jornada, se mantuvo fiel a su estilo 'glam rock', con la mujer más sexy que se ha visto en las horas que ha durado esta sesión de alta costura.

Richmond quiere a una mujer no sólo atractiva sino que llame la atención, impetuosa, sugerente, por eso no descarta una cierta desnudez y una particular sensualidad en los hábitos de abrigo, que sugieren el misterio de lo que hay debajo.

El modisto inglés no despreció una veta de modernidad en sus chaquetas de frac y los vaqueros, con faldas negras hasta las rodillas.

El maquillaje difuso, escaso en ojos y apenas percibido en la comisura de los labios, palidece unos rostros ovalados en los que los altos moños y los cabellos arreglados refuerzan la redondez en las formas de sus mujeres, independientes, modernistas.

Su estilo está en consonancia con una imagen femenina que ha cambiado paulatinamente en Italia en los últimos años, y que ha visto cómo ha pasado de la mujer objeto a la mujer "modelo a seguir".

Imagen potenciada en el restrictivo certamen de Miss Italia, recientemente concluido, que coronó esta semana a una chica de diecinueve años alejada de cánones tradicionales.